¡Lástima!
Lástima que ella no recuerde
El deseo porque lo encarceló
Los ojos del viento.
Lástima que ya no sepa yo poner
Un beso en tu boca.
Lástima que ya no se abra el día
Cuando te siento.
Lástima que ya no te piense en mi llanto
Porque tu “yo” se lo bebió mis lágrimas.
Lástima que ahora soy yo
El que enseña mi rostro
A la curva última del mundo.
Lástima que haya dejado de nacer en ti
Para morir en mí.
Lástima que demasiado a menudo
Sea imposible llegar a tiempo
A las cosas.
¡Lástima!.