Menú Principal

Rafa Macías

 

 

Recuerdo la sangre
brotaba de una fuente antigua.

Marcos Ricardo Banatán.

ALGO FUERON LAS HUELLAS RAMOS DE INOCIENCIA EN AQUELLA FOTOGRAFIA


Porque ella dudaba volverse sólo carne
Trenza de sal y dolor
Y los ojos se abrían ya edificados
Ya pálidos de luna
Un ángel sembraba estrellas con olor a tomillo
Y el cielo era un dintel sin ascensor con enlutada luz que se derramaba con olorosa sangre

Fue ella la que navegaba y se escondía entre la espuma
En un trono de peces
Era allí donde discurría el mármol helado
Manos sobre un sillón vacío
Blanca leche-su piel hervida-
Papel de aquella fotagrafía

LUZ FUGITIVA
Tinta en el cielo
La Mujer desnuda


CARMIN EN LA MAÑANA
La noche…
Unos ojos cerrados.

LA BRUJULA EN LA MANO
Aceras en el cielo
El tiempo:
Quietud como cuadro en el aire
Una gota de sangre hierve con razón
Largos latifundios de virginidad.


LOS OJOS BELLAMENTE INSISTEN EN AQUEL CIELO
Luz entintada
Me ama me besa

EL GERANIO SUSPIRA DESBOCADO AL TIEMPO
Espera al último vuelo del viento.


VAN LENGUAS DE ESPUMA SIN HABLAR
Desnudas palomas como ácido derramado

PORQUE DESCIENDE COMO CANTUS FIRMUS EL BESO
Quizá apenas un labio fuccia lo enciende

¿JOYA?
¡Qué sorpresa!
No hay límites en su luz
Lunar abierto en canal
Nacarazul

HOY LA LLUVIA DULCE NAVEGA MUERTA
Las elásticas aguas huelen a cloro y magnesio
Y suspendido viene un racimo de besos
Bocanadas de venas.


¿DE DONDE VIENE A LA BOCA EL SABOR DE TODAS LAS LUNAS?
Del soplo de unos labios de lava
De la tierra que gime volcanes con sangre hiriente.

ERES EJE DE LA LUNA
Tus ojos han sido vestidos de continuo zafiro
De sillones de amor
De cloro y mostaza.

EN SU CUERPO NO HAY METÁFORAS DE LUZ
Son perlas grises y amarillas
¿La veis?

LAS MANOS GALOPAN SOBRE EL CUERPO
Martillea saliva blanca como cincel vivo
Alud de lenguas
Brasas de lágrimas
No hay decálogo en los ojos
Ni mastines en el paraíso
Música seguro: Ruiseñor-ruiseñor-ruiseñor.

PUES SE MEZCLARÍA LA SANGRE Y LA FLOR
Y nos poseímos con tantos sueños polvorientos que arderían las arterias
Y los pómulos de alcohol echaron a reir
Se diluyeron en nuestro tiempo
En la hoguera de los dioses
En el cráter de luz
En los aullidos del tumulto
En todo caso se diría que nos confundíamos con los lirios
Se diría flores llamadas célebres
Doradamente presentes
Un placer en tálamos o sillones de aire
Un viaje para dos


Después unos ojos -humo de pupila-clavados en el cielo
El dulce pecado de robarnos el espacio
O ser carne roída por el ángel
O voces que mordisquean la noche sin luna
Ñoclo sin forma
Caramelo y cáscara
Teselas de agua


Así resbalaban las lenguas como glicerina de alga
Porque sonaban los dientes con empuje casi divino
Apenas ni dónde ni allí
Sólo en los bordes del agua
En el rojo viento
Mezcla de pétalos y sangre
Brasas frías
Lumbre de venas que mordía el ángel

 

" AL final de todos estos versos el alma se adormece. Te lo dedico a tí Mujer.

Rafael Macías Mateos. rafael_macias@colpal.com."

 

VolverSubir

 

Mnú Principal