Infinito pronunciado

 

“Quiso cantar ,cantar

Para olvidar

Su vida verdadera de mentiras

Y recordar

Su mentira de verdades”

            Octavio Paz

Hoy es el día, uno de esos pesados y plomizos días

En el que quiero pronunciar por veinticuatro poemas

Vivencias como glaciares que jamás se congelaron

Porque fueron fugaces parpadeos del alma que corrieron su curso.

“Infinito Pronunciado”


00 Horas

                                                                                 En este día de veinticuatro poemas,

                                                                                                          En este hoy infinito pronunciado.

                                   Ahora, en este instante

                                   Gangrenado el aire

                                   Sobre el vientre del alma,

                                   A las cero, cero horas

                                   En esta definitiva gravedad,

                                   Donde hasta los ángeles

                                   Hurgan al filo de sus luces.

                                   Ahora he de empezar,

                                   Aunque sea a borbotones

                                   A pronunciar infinitas palabras

                                   Envueltas en el tiempo,

                                   Ese que se cae

                                   Y deja su estela en los senderos de estos versos.

                                   Por eso quiero sepultar

                                   Cada hora ,cada poema

                                   En los cajones fríos, repletos de gritos

                                   De idas y venidas, de soles turbios

                                   De nubes claras ,de luz .

                                   Y desde estas cero, cero horas

                                   Hasta el infinito me pronunciaré

                                   Lleno de signos, deseos y secretos,

                                   Hasta que se me fugue el lenguaje a otro tiempo,

                                   Hasta que deje de tiritar la sangre sobre mis sienes.

                                   Hasta que vacíe las gélidas arterias

                                   Y doblegue mis sentidos.

                                   Es por eso, que partir de entonces…

                                   Infinitamente me pronunciaré,

                                   Aunque queden menos palabras

                                   Que las que tiene el lenguaje en su garganta.      

 

 

Báñate conmigo

Ven junto a mí y siéntate, pero aléjate de la luz que detiene mis ojos,

ven acércate a la nada porque triste está sin ti.

Pon tu boca dilatada a la sonrisa del aire.

Mírame y anda sobre mis branquias en este lugar blanco y pequeño

donde flotan los gritos rotos del gel.                   

Ven mójate conmigo, sumérgete entera antes que nos devore

el tiburón de espuma, antes que desembarque en nuestros cuerpos,

en nuestro paladar un centenar de rotuladores escribiendo nombres

de personas que desconocemos, antes que  se  enganchen a los baldosines

y nos llene de espuma, mil y una palomas decididas a garabatear tonterías

que  nos resequen la boca.

Báñate conmigo, no esperes que el tiempo acuda tarde a nuestra cita.

Date prisa que me hundo poco a poco sin haber podido descifrar

el sonido que hacían los tacones cuando regresabas tarde a la impaciencia de mi sexo.

Ven junto a mí confúndete en los arrabales de esta agua que se enfría.

 Recházate, álzate, sumérgete.

Cumpleaños

                        Abre las manos

                        Bajo este cielo,

                        Sumérgete en ti

                        Antes que éste tu día

                        Con sus músculos fuertes

                        Te agarre por la solapa,

                        Mi querida amiga,

                        Y entregue tu tiempo,

                        Las horas de este aniversario

                        A la parte de atrás de la luna,

                        A los pétalos de la estrella última.

                        Antes que éste tu día

                        Envuelva con papel color arcilla

                        Los hechizos de tu luz prohibida,

                        Los versos que ahora te regalo insólitos,

                        Los besos arrastrados y su pequeño mundo,

                        El sueño que reseca mi boca,

                        La nostalgia que roza mis labios

                        …Y mi silencio

                        Ése que tiene forma de corazón.

                        María José

                                                                                              “A veces, a los poetas

les estalla el corazón

y dejan de estar aquí”

Tú sabías atrapar el aire siempre

Y conservar el calor en tus labios

Cuando regresaban al mundo de los míos

Tú acostumbrabas a encontrar

Luz dulce donde no la había

Para entregármela desnuda,

Y yo la escanciaba con tu caricia.

Fueron tus ojos

Los que nunca se empeñaron

En no darme

Las voces de tus secretos,

La ignorancia y los presagios,

El bello erizado del ángel en la piel del pétalo,

Los oleajes de arena encallados en tus labios.

A veces pienso,

Que fuiste tú quien

Me emprendiste a volver

Contra mí por el camino correcto.

Gracias!.

A creerme que toda razón

La fijabas tú

Y a la que siempre seguiría

Por tu universo expandido.

Aún, hoy, todavía hay un mundo

Que desoya tus manos en esperanza sólida,

Y ese mundo pasa muy cerca de mis labios,

Rozándome la conciencia,

La pretendida permanencia de la nostalgia.

Aún, hoy, soy feliz

Porque sé conservar la gravedad flotante

De tus formas hecha rito,

La verdad plácida

Que nunca huirá de ti

Porque la muerdo rebosante

Con mis mandíbulas rígidas.

Para dejarla salir

Del agujero de mi vida.

Gracias.

Procura no vender

Todos tus cielos porque

No quiero encontrar

Un solitario e inédito

Desierto del que aprender a vivir sólo.

sin ti.

A ese silencio de nadie

                                                                              “….que quiero gritar

                                                                                               y  no tengo voz”

                                                                                                                             Rosana  González

Destapo mi alma

Y es en la piel

Del mundo

Donde hurga

Boca abajo

Todo aquello

Que me haces sentir.

Mi deseo

De abrir la raíz

De tu llaga

Que el aire gangrena

A su deriva

Cuando crece cárdena

En el alma.

Pues es difícil

Acertar al corazón

De la niebla

Sin que el destino

Lo invierta.

Y soy yo,

El que quiero,

Y tengo voz

Para decir

Que sí

Eres tú

La que estás impregnada

En la piel del mundo,

La que forma las palabras

Que quiero decir,

La que ocupas

Todo el espacio

Que dices que no tienes

Porque de pequeña

Que te sientes,

No cabes.

Y todas estas palabras

Con tu sonrisa

De paraíso,

Y todos estos lugares soñados

Vertidos por las luces tibias

 De tu corazón ,

Y todo este esplendor

Que no cabe ya

En tus descalzos párpados,

Te lo debo a ti,

Al fuego lento

De tu sonrisa,

Al decorado rosa

De tu nombre,

A ese silencio

Multiplicado,

De Nadie,

Que quiero

Siempre

Para  mi.

Infinito pronunciado

Hoy quiero nombrar todo aquello

Que como una estela o llovizna, ha ido desangrando

Los pliegues de mis manos por dentro

Cada voz que gritaba sin sentir lástima por ello.

Hoy es el día, uno de esos pesados y plomizos días

En el que quiero pronunciar por veinticuatro poemas

Vivencias como glaciares que jamás se congelaron

Porque fueron fugaces parpadeos del alma que corrieron su curso.

Hay días como el de hoy en el que miro alrededor

Y escudriñando esos dolores, que nunca lo calmó la poesía

Pienso verter los delirios impúdicos,

Los vertidos de mis peores épocas, donde el aire no cumple

Con su misión de alejar su comedimiento.

Así mondo este día, descuelgo en jirón su cáscara,

Lo enrollo y me lo fumo.

Así saco mi lengua la impregno en todo lo que no sea

Melancolía y la ofrezco a estos adverbios.

Así subo cada peldaño de sangre por el tiempo

Y se la entrego al agua gris de la nostalgia.

Y entre lo que pienso y lo que escribo en este día,

Soltaré marras escalera abajo y daré lengua a esta lenguaje

Para que se oponga a sí mismo con todas sus fuerzas.

Porque es, esta primera hora, el puro espacio donde se niega el tiempo,

De las horas que se aproximan, de los versos siguientes que se afirman

En este día de veinticuatro poemas.

En este hoy infinito pronunciado.

Piel de pétalo

Hay un misterio

A flor de piel

Cuando te miro

En mis manos

Y encierro

 Para mí

Tu voz

En el silencio,

Tu noche

Que me nombra,

Tu día

Que me niega,

Tu aliento recobrado.

Pues es tan dulce

El beso

Como la piel,

Como la mirada

Que propones.

Como los pétalos

En tu lecho,

Como el brillo

De tu daga,

Como el viento

De tus labios.

Y esta flor

Con toda su carne,

Con todo su azul

La despellejo

Y te la entrego.

Cerrado tu paisaje

Sólo existí como su pertenencia

Y me reconocí mutilado por la pasión,

Acogido,

Estrujado,

Destrozado.

Una hoguera

Donde vivían mis sueños,

Y una obsesión en mi deseo.

Estando con ella

Nací antes que yo mismo,

Y he de morir después de

De todos aquellos

Que me mataron

Porque todas las palabras

Fueron inútiles,

Como pétalos morados,

Y tanto su cuerpo

Como su alma

Me llevaron a

Lugares muy parecidos,

Estelas que iban

Dejando sus ojos

A los que imploraba

Que me sacaran

De su vida.

A los que amaba

Ese Cíclope descompuesto

Que hoy yace dormido,

Anclado a los pies

De mi cama.

Fueron sus labios de sangre

Los que reconocieron

La muerte cuando

Besaron los míos

Y como mármol frío

Me desalojé de mí,

Y marché intacto,

Camino de la nada

Hacia su silencio,

Ese refugio infernal,

Que quiso acabarme,

Donde guardé todo aquello que perdí.

No sé como decirle

Que me ha sido posible

Que todas las noches

Ya no sean jazmines

De espera inútil,

Porque en mi cama

Yace la memoria

De una buena compañía,

Noches cargadas

De recuerdos de otro mar,

El verdadero oleaje regalado

Que me hizo olvidar

Todas aquellas mentiras.

Y los ojos de ahora

Esa mirada eterna, llameante

Me ofrecen un trozo de cielo,

Pequeño pero verdadero

Para pintar con sus flores,

Un nuevo paisaje cerrado

Para mí, donde no habrá

Más rigor, más mentiras, más desierto.

Fuera de ese paisaje,

Jamás saldré.

Cabo de Peñas

                                             “Envoltos na luz, sintíamos el aire

                                               y cofaba nel sen; en volto nun sono

                                               el ánima llatía”

                                                               Alfredo González Fernández (Fredo de Carbexe)

Las olas rivalizaban por llegar,

Por poder verte, por besarte

Con sus labios de sal.

Las nubes con su materia

Se avergonzaron cuando

Se hundieron eternamente

En el cielo de tu mirada.

Tu fuiste ese día ...El Mar

En el que naufragó

Mi ángel intimo inundado

De sueños que guardaba atados.

Fuimos vagabundos

En aquella punta de tierra y viento,

En el paladar de la materia,

En los párpados fríos de aquel lugar

En la piel húmeda de aquella tarde.

Daba igual el mundo

Con sus ojos cíclicos,

Si el tiempo lo paró

Aquel viento del norte,

Aquella tu sonrisa

Sin doble.

Yo gozaba en el atardecer,

Y tú nublabas con la mirada

Mis ojos explorados de dolor.

Fue tu miedo el que dejaste para más tarde,

Y siempre compartimos tu silencio.

Allí quedaron tres horas

Del resto de nuestras vidas,

Sobre esa tierra húmeda.

Allí quedó nuestra alma,

Las huellas en el filo

De nuestros ojos;

La única y verdadera voluntad:

La agonía…

Presentida de nuestros labios.

Y…

                                                           “Morirme de risa

                                                                              antes que amortajado de tristeza”

                                                                                              Víctor Córdoba

Entonces recogeré la humedad de tus labios

hasta que mis manos

se caigan por tus latitudes.

Entonces abriré la ventana

Para que entren las palabras

Que flotaban en tus heridas.

Entonces se desdoblará la lluvia

En cada pedazo de nube

Hasta que cubra tu rostro.

Entonces el color abandonará a tus ojos

Y recitaré un poema a tus oídos

Hasta que la aurora caiga rota.

Entonces buscaré en los planos escritos

Cual es el camino donde navega tu sangre

Hasta que encuentra cobijo en otro lugar no mío.

Entonces desabrocharé el dolor

Por las rendijas del alma

Y saldrá las fragancias de la felicidad,

Y…si

Entonces te despides de lo que soy

Es porque moriré de risa

Pensando que viviré

sin ser amortajado

por la tristeza.

Contradicciones

Tú  latiendo prolongada

Yo mansamente me desangraba

Tú rozando con un suspiro los astros

Yo tocaba el cielo sin pretexto.

Eso escribiste, o parecido a ello,

En una servilleta de papel

Aquel día de Mayo.

Ya se edificaban

Las contradicciones.

El tiempo

El tiempo borra

Las manchas de dolor,

El recuerdo

De lo que se tuvo,

El olvido

De lo que se tiene.

Las huellas

Sin las pisadas,

Las señales

Del corazón mordido.

El camino directo

Al espejo ajeno,

El mar

Que tantas olas comparte.

La tierra

Que jamás otro pisara.

El tiempo, a veces

Nos persigue, nos

Hace regresar a

La desolación, nos

Derrota. Articula

Signos que nos da

Noticias al alma.

Nos incita a aprovechar

Las buenas tentaciones,

Nos calma de adioses,

Nos hiere con fe.

Carece de trincheras

Donde eludir las sombras.

Ordena escombros

Que la vida crea.

A veces,

Nos llena de heridas.

Y a veces,

Nos recuerda que…

Son sus huellas

Las que prevalecen

En la memoria.

Pensión Don Pedro

                                                                                  Ser feliz y tenerte

El rumor de la lluvia

Que descansa en la tarde,

Las estrellas que dicen

Adiós, se despiden

Cuando se cubren sus pies

Por trozos gruesos de nubes.

Puedo caminar aún

Y oír el eco de

Mis pasos de humo

Por las  piedras

De la plaza silenciosa.

Hay luces sobre mi cuerpo mojado

Que refleja aquella ciudad,

Aquellos balcones

De solitarios adjetivos,

Llamados nervios vacíos;

De fachadas, de paredes

Que se acercan.

Hasta  que extendido

Mi vocabulario, detenidas

Las sensaciones de frío

Golpeo la puerta caoba.

Con sabor a noche la Pensión,

Cruje la madera descomponiéndose

Como los años, como las fechas,

Como los ecos remotos de mis pies.

Es en aquella habitación

Donde no cabe nada

Excepto mis sueños

Y tu conciencia.

Allí estoy citado por el vidrio,

Desde aquella ventana, lenta,

Comparto la mirada

Con unos ojos de gato

Brillantes, vacíos.

Conversaciones de humo entre ellos,

Rumores y razones de derrotas

Y de barrios,

Felinas historias de sótanos

Y divanes.

A la espera estoy que…

despliegue su cortina

la mañana para conocerte,

como en los sueños fríos.

Ser feliz y tenerte,

Comprender que hasta ahora

No he vivido,

Devolverme de mis sueños.

A la espera estoy de ocultarte

En mí, así , de improviso

Para siempre.

Tu resumen

Porque no hay otra cosa

Que mejor te resuma…

Que el olor a pulpa

Jugosa entre tus senos.

Mi mirada devorada

Por tu pecho.

El pellizco dulce

De tu boca.

El dolor de la sal

Sobre mi corazón.

Los gestos de tu alma cárdena.

Tu  pellejo de luz

Clavado en mis labios.

Un chorro de ti

Sobre mis arterias.

Los jirones de tu alma.

Las lágrimas de tu lluvia.

Los pedacitos de tus rosas.

Las raíces de tu oleaje.

Mi cielo con tu color.

Tu puñal de pestañas.

Rosarius

                                                                                  Rosa perpetua

Como te diría

Que está bronceada

La piel de la luna

Cuando tu sol la acaricia

Y guarda aún

El rastro de tu mirada,

Esas cicatrices de amor envenenado,

Esas luces que vencen el tiempo;

Un florecido y perpetuo nombre

Donde parece ser

Que nacen las estrellas.

Espero que algún día,

Aunque sea con el corazón trucado, o dando tumbos

Aplaces el silencio y la distancia,

Huyas de tus sólidos armazones

Y regreses

Para siempre y ajena,

A  un país llamado Nostalgia.

Lolog

                                                                  Karina Patagónica

No, no hay límites,

Sólo ocurre

Que sin yo conocerlo

Tú me dices…

Que su belleza subida

La retiene la retina,

Que el agua endurecida

Hiere con sus ráfagas

Cuando cierras los ojos,

Que la niebla de invierno

Se zarandea amortajada

Por sus orillas en verano,

Que tú que lo ves

Todos los días,

Me lo acercas con las palabras

Igual que mis manos a sus olas

Cuando lo imagino por Tierra de Fuego.

Quiero desplazarme,

Quizá  catorce mil kilómetros,

A ese hemisferio,

Allí a Lolog, donde se pliega el mapa

Porque en su fondo, sin yo saberlo,

Podría haber esas pequeñas verdades

De idas y venidas,

Matices y colores que nunca viví

Qué tienes?

Que condenas

 A ser tu silencio mi propia voz.

Que sin ser poeta

Tienes para mí palabras llenas de geranios.

Que cuando hablas,

Sale luz por un cielo entreabierto.

Que eres perpetua,

Aniquiladora, pero seduces.

Que cuando te veo

Tiemblan el iris, el mar y la luna.

Que te instalaste,

Así, sin más, y hasta ocuparás mis cenizas.

Qué tienes?

Que estando ciego

Hace que no me equivoque

Cuando palpo a encenderte.

Vida

                                                               “Hay quien asiste a la vida

pero no la viven… contemplar el destino como se contempla

un día de lluvia”.

Alessandro  Baccio

A la vida no se puede asistir,

Si es así, sólo se desprenden pálpitos de miedo.

Si pudiera saber

Por qué esconden tus labios

Esas palabras que no se dejan atrapar

Porque son de niebla.

Es así, debo decirlo,

Como ves pasar

La intimidad por tu vida,

Por esos gritos de féretros

Que tu alma  reclaman.

Porque a pesar de ello,

No buscas respuestas,

Sino que las dejas navegar

Por las retinas enquistadas

De una vida que te mira.

Tienes pedazos de un corazón,

Quizá, el puzzle de un destino

Que sólo un symposium lo une,

Demasiada luz concentrada

Por tu penumbra derribada.

Que triste es tu mirada

Que discurre por encima de tus ojos,

Porque en ella guarda posos de cielo,

Resumen de mares adentro,

Oleajes heridos que se te quejan.

Todo lo que te ha tocado sentir

No es lo que te ha tocado vivir,

Porque muchas veces la vida

Es un dulce cautiverio

Difícil de cumplir en el tiempo.

Vida.

 Demasiada distancia.

No la dejes pasar sin tocarla,

Porque sólo por el tacto

Es capaz de crecer flores en la nieve.

No asistas a la lluvia adorable,

Vívela, déjala en el mejor de los puertos.

Obsesiónate por ella. Si no la conoces

Algún día a solas te la presentaré.

Bases

Podrán participar poetas

De cualquier edad y nacionalidad

Con un solo poemario inédito.

Necesidad que se juegue

Con la realidad y el sueño,

Los trabajos se enviarán

Cosidos y mecanografiados.

Los versos han de ser escuetos

De expresión crecida,

De difícil manera de alcanzarla.

Poesía teñida, si es posible,

Por lágrimas  de dulcísimas fieras.

Junto al poemario…lo de siempre:

Plica cubierta de arena

Y una currrícula de ultrapasado.

El fallo del jurado

Se hará sin fondo en los bolsillos

Pero con credenciales.

Aquí tengo el reto

Alzaré la mano

Y participaré.

Sin nombre. Sin obra

                                ¿Necesita un poeta ser conocido para existir como tal poeta?

Pedro Salinas

Porque es bisutería

Si no eres nómina de los llamados célebres.

Vendo mi quincalla

Aunque el entorno

Diste del consagrado.

Rosa del aire

                                                                       Folixia o Rosa de Nadie

Qué es lo que late

En esa Rosa de Nadie?

Por qué no zarpamos

Y transgredimos tu glaciar?.

Sal de la trinchera!,

Pisemos a puntilla

La cuerda floja y perpetua

Que es la línea real.

Sí…! aquel horizonte

De punto y seguido,

Un alambre de agua impertérrita,

Piel caída de los planetas,

Lava fría de una garganta

Donde gritan con desenfreno

Mil fieras sangrando.

Prueba…

Y renuncia a “olvidar”:

Esa palabra que insistentemente

Alimenta mis espantos,

Que me acerca a esas luces

Infinitas de desasosiego,

Polillas sin alas

Que ponen mi alma bajo cero,

Sin consenso.

Me dan ganas de abrir en canal este verso

Con un bisturí de hielo

Y mostrarte, dando tumbos,

Su carne, que no es sino

Parte de la mía.

Ofréceme tú a cambio

Una voz diciendo: ven!.

Me quedo incluso quieto,

Porque ya no sé rodar más,

Y en esta estricta calma,

Pido que tú Rosa de Nadie,

Seas algún día Rosa del aire.

Conciencia

Hay algo que está ante mí,

Puede ser reflejo que me mira

O es reflejo lo que miro.

Pero más allá de ese espejo expectante que dice: Háblame de mí,

Está la conciencia

Que no es más que el espejo que se mira ante mí.

Calma

No pienso aceptar esta calma,

Derribaré, si hace falta el cielo,

Te buscaré entre sus escombros,

Y si llego con retraso,

Y si tardo en encontrarte,

Espérame para morir juntos

Aunque ya no exista firmamento donde ir.

In-final

He empuñado la imaginación

Por veinticuatro poemas llamados tiempo

Con un in-final pronunciado

De acento infinito,

De verdades y mentiras,

De recuerdos y de olvidos,

De suspiros imposibles,

De estallidos de conciencia.

He hecho detonar en un día mi vida,

Sin más pólvora que infinitas palabras y emociones

Que murmuran frente a mí.