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AMAR MAR ADENTRO
" ¡déjame recordar el silencio en tus profundidades!
"
F. HÖLDERLIN
Sobresalen los flamígeros pílonos, nerviosos de ese mar
gótico,
cuando se vacían cuencas enteras de sal y crustáceo,
cuando planean en sus células cataratas enteras de seca piedra.
*
Son oscuras catedrales repletas de moluscos que prolongan sus arterias
blandas
para alcanzar con tiralíneas a la rápida gaviota,
al paraíso que cuelga en su pico de Titán dorado, infinito.
*
El mar es el espacio sumergido, galaxias invertidas, espumosa lengua
continua,
universo reivindicado por planetas lejanos en el tiempo.
Infinito sin límite adentro. Un desorden en el cajón de
lluvia.
*
Aquella línea que lame el horizonte no es el fin del océano
sino ombligos desnudos - de un meridiano - que se ponen en fila.
La ola con su perfil rotula desvanes de orquídea y tórtolas
allí en el extremo donde los delfines acarician su ecuador.
*
Los peces de luto y escamas de sangre flotan borrachos
de tinta blanca. Dirigen sus voces ahogadas a la fría tierra.
*
La ballena grande porta en su proa pequeñas bailarinas
enemigas de la tierra, sapos marinos gastados por el yodo
*
El tiburón con la rémora de oro sacude los parásitos
que insultan con sus aguijones de coral y plata.
*
Por el mar porta el verdugo viento, en su cola,
una jaula plateada repleta de excesos sin escapatorias.
Maremoto de blondas y algas.
Algunas mañanas todas las olas de sal, construyen yesos
y zarcillos que cuelgan venas rellenas de sangre y espuma de acuario,
donde un imperio de espejos reflejan su faz de tormenta.
Hay carreteras azules bocarriba. Cuando sacude el trueno
con su azabache de luz dividida. Es el lago oscuro, flotante
en el cosmos, repleto de estrellas mutiladas el que se emborracha de
luto.
*
Navegan en las olas cenizas con sus hachas cerradas.
Viajan islas cortantes con acantilados de carne roja.
Sepulcros de peces que engulle con su proa cipreses de agua.
No tiene más cara la muerte que la que trae esa ola cerrada.
*
El mar se presenta dibujado con mixtura de agua y moaré.
Agresivo con su témpano blanco de plomo y carcoma.
Nocturno con su tormenta que porta la mariposa cardinal.
Cruel con su rostro que despunta en los garabatos de espuma azul.
*
Ríos de cielo me cuelgan cuando lo observo.
Siempre funciona esa máquina creadora de olas.
Música de algas y aria. Sarabanda.
*
Un inmenso lago naufragado es para el río "el mar".
Quien pudiera residir con su remite tan lejos.
En ese abismo infinito y submarino.
En ese paraiso de almíbar azul.
En ese formol naranja, incontingentemente, desembocado al río.
*
En la profundidad se transparenta un retrato bajo los encajes
de cromo y cobalto marino. Lo pinta el pez desnudo
con tafetán de cartón piedra.
Me induce a venerarlo con sus sábanas de aire submarino.
De oxígeno líquido. A sacrificar también la ola
limpia de sal.
A inundar con latidos de óleo la sangre que derrama.
*
Es su retrato el que trae el mar en su nudo adentro.
Ese que induce - con su lluvia de peces - a recordar
lo fácil que es temblar al verla desnudarse de sopor y mandamiento.
Al ver rozar la ola pintada de nata su piel
y encogerse los tendones, contorneados, aterrados y fríos.
*
Cuánto diera por navegar en su silencio y morder
el álbum de gestos en las profundidades hacia las últimas
olas
del astro. Acabar con la bola de sal que escuece con dolor
el corazón atascado. Y amar mar adentro.
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