| El hombre produce imágenes en un espacio de ficción que representan su visión de la vida. Pero estas imágenes fijadas en lo sensible no es un refugio donde salvarse de la contingencia del mundo, sino un medio de conocimiento y reconocimiento de lo humano en el que se disuelve su interioridad sobre lo externo para crear un nuevo Universo de sentido. |
IMAGENES DEL MUNDO
Describir el sonido suicida en aquel coro rascado
[por el órgano barroco
es como prender con fuego infinito las perlas de su fuga,
rellenar los arbotantes de racimos de labios
y enloquecer las gárgolas convirtiendo la piedra en piel,
[la sangre en mármol y los dibujos en oscuridad.
Un temblor de tanto
sonido que casi roza el silencio
es un lugar secreto
donde descansa el suave tacto
y arruga el cielo
con sus colores de ciego hierro.
Es también un cincel de espuma y arpegios que golpea con su tormenta
[el oscuro silencio.
Mirar tras las vidrieras de guerrera sangre
los glóbulos de reloj
es como arrodillar las palabras ante los
aullidos del tiempo,
ante el ritmo que proyecta sangrevida,
las cenizas encharcadas y vacías,
manos que golpean con dulce sonido de Orfeo.
Un tiempo pasado y disuelto por la húmeda espuma de púrpura.
Así se ven desfilar las olas de la historia,
una tromba de musgo que disuelve los esqueletos
de viento por los tubos,
un cráter de fuego y fiebre en bandeja de
ácidoacetil,
un cajón con polen de zotal.
Quizá sepulcros que flotan en un aire sin color.
TENDRÁ MUCHO TIEMPO...
ningún pellizco para los demás
esa señora de abrigo de piel
en apreciar como lunar de alga
la svástica de sangre sobre el reloj de
pared.
Pared sin reloj donde fijará carteles a
la derecha
[para las próximas
elecciones.
Después de la sucia noche donde no hay dibujos
es la hora -tarde por supuesto- de levantar
[como ligerísimo
albero por el viento.
Ya no llueven pijamas
y se abrió la noche pellizcada por el sol.
Tras esa explosiva marea de estrellas azulzoo...
ligero desayuno de leche sin y tostadas
con,
una marca de vaho quedará en la taza de
ese café americano.
Mientras, se le ven los muslos como pellejo
de toro
a través del jardín enfermizo,
y tras los cristales un rumor de fondo.
Sí, se joderán a la rica y adúltera rosa
de níquel,
serán bocanadas de plata que embriague el
calor de las antorchas
[con el fémur muerto.
Un lugar y tiempo secreto el de la señora
donde su fuego quema los ojos con su rojo
viento. Conciencia del mundo.
CAEN LAS MANOS SOBRE LA SILLA ELÉCTRICA.
Los dedos están gastados por el uso de estrangular.
En la boca le martillea la saliva blanca
y el cincel vivo
cuando un alud de lenguas sobre sus dientes
son brasas de humo helado.
También están ahí sus últimos huéspedes
tras el cristal viendo
que lo que le queda es una universal meada
vestida de ángel
una mirada muerta.
El verdugo lo desanima
rumbo a la muerte con su conciencia,
palidece el cielo con metáforas de luz.
El verdugo lo desanima,
respira y gime volcanes de sangre hiriente,
ojos de lava sangrante.
Él quiso tender una trampa al mundo
y ahora arderán sus venas confundidas con
un aire de púrpura,
un rojo viento de mansa locura.
Ahora
cuando todo esté en calma vomitará gritos
con miles de voltios,
se le despegarán las manos del mundo
y subirá la temperatura de sus órganos.
TIENE A ESAS HORAS LA ATMÓSFERA
un lívido néctar de azúcar y orozuz,
aromas de la noche, dormideras de la luz,
enorme luciérnaga de lava que alumbra los
cuerpos de vaho
pegados y enlazados con ramajes de sombra.
Es ahí:
la estrella con cisura de luz
de sangre clavada en la noche que ata los
cuerpos.
Es ahí:
con su miel y su tiempo exacto
donde se produce un trajín
de bebidas sobre mostradores.
Sí, allí hilan los ojos inexplicables,
espectadores,
con humo de tabaco, dulce moxto y tibio
alcohol
esas alharacas carnes rítmicas de tambor
de lava.
Un dintel de vatios que vibra música funk,
un lugar de gárgolas, páginas de nubes,
taludes del alba.
Paraiso de madrugada.
ZARANDEADAS AVENIDAS VAN POR LA TARDE INVERNAL.
Traqueteo de domingo enfermo.
Mientras, los transistores escondiéndose
tras las orejas mienten de césped
[y marcador.
El aire será de alcanfor en bandeja nerviosa
servido por cuencas enteras de visones sin
bolsillo.
Debajo...
estará la mujer con lunar de vello en la
nalga,
con la piel de miel, hilvanes de estrías.
Buscará como sólido mar en la tarde de domingo
su
hombre Thomson AM/FM Receiver RT 2000,
el de seco cerebro de gaceta
graduado en discusiones sin venganza como
líquida estatua.
Pero será de noche cuando enloquezcan las
luces de la ciudad,
los pómulos pálidos del domingo blanco,
cuando el ángel nocturno mordisquee el último
escapulario,
resbalen lenguas ébrias y azuladas,
los ojos cegados ya por la cal de las estrellas
y se sequen las cicatices de los turbios
sillones con el aire de la mañana.
El olor a dulce sol de esa tarde plomo de
domingo infernal.
se atreve la carne.
DOS GRANDES VENTILADORES EN LA SALA CAPITULAR.
Un calor de humedad en los bordes del estío.
Sobre los bancos - madera clavada - la eléctrica
presencia...
Señoras de enlutadas alpacas
tienen pestañas color güisqui,
cuerpos de afroritmo
y los ojos cerrados.
En los límites de la luz,
carmín de esponja son tambien los labios
y se pintan ligerísimas los pómulos.
Sí, la iglesia está llena de espejos de
bolsillo,
de sombras disueltas y frailes muertos en
el coro
de bosque de pupilas,
de viudas grisgranito con encajes interiores
azulzoo y rojobourjois.
Hay un alud de labios,
todos con pulso magnolia,
a un mismo ritmo, como lenguas de avispa,
que lloran y cantan helicón de antorchas,
papagayos afónicos de rojo mármol
y en sus ojos brotan sueños porosos,
olmos y berruecos, espuma de mar.
Pedazos de luna.
ESTÁN ABIERTAS EN CANAL LAS CALLES.
Aceras de fina retina a poco de llegar a
la ciudad.
Puede decirse que sopla un aire ruidoso.
Cal de neón.
Es el asfalto grishumogris, mercancía de
olvido
y discurre la verde arena cerca del viático
farol.
También se deslía el viento puro en lunares
de sombra,
precisamente no soporto alharacas de olor
a aceite en penumbra,
cicatrices que las nacóticas espinas de
vaho hace a mis ojos tras el
[parabrisas.
Quizá un fuego que disuelve en rojo viento las pupilas y las viste de
[lágrimas con granos de sal.
No hay parking.
Zumba y zumba. Simún de color.
Amarillo y amarillo.
Está lleno el bar de humo y trozos de lujuria.
Unos ojos negros me miran, mirona de zumo
de mora.
El cabello de la muchacha es largo, ligerísima
alpaca,
hilvanes de seda y tiempo, millones de lenguas
de avispa,
un bosque anodino de junco: Kyrie y gloria.
Sin embargo girará la cabeza a otro lado
como si oyera el grito de un
[verdugo,
como si su mirada fuera una quilla que cortara
la espuma de un oleaje
desapareciendo en mí iracundas bocanadas
de vida.
“Llega una mano sucia que sujeta un arado:
la tomo entre las mías y nos vamos a arar”.
ANGELA FIGUEROA
VIVÍA EN UNA CALLE DE LA CIUDAD
desprovista de azulcielo
y en los dedos,
una danza de hijos atetados dormían en la
misma sala,
arropados de sangre herida, de sombras disueltas
e indigencia,
de brasas de agua helada, de orín sobre
los nudillos.
Porque mordía el hambre la luna desde la
tierra,
desde la rancia flor cada miembro roído
por el gorgojo.
Porque ellos flotaban en el agua de muselina
o drill
en la ola anónima del único patio húmedo,
en el tejido emoliente y desvaído de la
madreperla.
Porque entre el vaho de los dioses
el ojo de gigante parió por su frente sudor
de hijos,
linfas exactas deflagaron patas arriba
y un crisol de lunares
se debieron a la fisura de la flor madre
a la eyaculada voz fértil y frutal.
MIRAR AHORA TRAS LOS VISILLOS Y EL CRISTAL
el frío cobalto,
la luz turquesa,
transeuntes que se topan con las lenguas
- cuando van sucediendo
bocanadas de piernas en las calles,
deformada imagen por el vapor muerto,
cristal miniado por la mirada -.
Elásticos son los ojos verdevega
que siembran el perfil de la líquida piedra,
la hoguera muerta por el helado río azafranado.
Lo que hace es llover orín sobre las aceras,
cal calada en los huesos.
Resbalan
resbala
incierta tras los visillos
agua que navega muerta,
un cielo derramado
con flores que la lluvia diluye.
Granizo muerto.
IMÁGENES DEL SUEÑO
SOBRE MI DÉBIL HERIDA
verdesapo
fulgida
luz coral y dúctil
un lunar abierto en canal
traerá ese gesto tuyo mirando como en las
viejas películas
imágenes de un corcel galopando con ojos
hacia mí
serás víctima de la mano de Dios
de largos y desnudos dedos
de las trenzas del aire
como semen sobre la lumbre
como pacharán de neongüisqui
un hilván de sangre será tambien tu cuerpo
aún recorriendo
nadie habrá a la que no le aparezcas
como luz cándida
vocal de lágrimas
un crisol de uñas
la desnuda figura
el aliento de cal
un viento níquel que conduce este sueño.
¿ Y EL TIEMPO ?
es
un péndulo redondo
que viene a ser ese aire eterno sin ángulos
pero de egregios rincones y luces fugitivas
un sol estricto
un último canto de sueño
exacto y redondo como la muerte
la noche de donde bebió la libélula
un agua de mosaico
sin perfil ni historia
pesarosa
siempre
lluvia
de
latidos
y
voces
de
eterno
retorno.
EN
el meandro
de sangre
bordean los álamos
con frecuencia
esos sueños
que saben
a vida
por donde corre un viento
sin aire
sin forma
mensajero
de la mirada mordida por los ojos
fondeado
por un suspiro alisio
que desata luz
vida
frutos
para mí
eternos.
COLGABA LA MÉNSULA EN LA CRIPTA DE MÁRMOL
en una fungosa columna ondulada y enervada
se diría que olía a musgo y piedra esplín
allí donde los labios de óbito
de ungida telaraña
besaban inocentes ese luto versátil de mágica
humedad
ahora en tenguerengue estarán las cenizas
ya tristes
como una voz de hule que huye con fálua
para siempre
sí
por el mismo sendero de la cripta
en la garfa que pisa los visillos
telúricos visillos marrontierra
y donde una gama de ninfas abortadas de
un sol de nuez
huelen a yema de luz
sobre el que derrama embutida lágrima
un sol sin tejidos ya lumbre para la muerte
del mundo
al final del sueño el canto del cacuí como
frío mármol
hace pronunciar su nombre de tétrica cuerda
bruñidas voces añiltierra
y de sus brazos sin carne sale el eterno
mar.
La noche, la noche deslumbrante
que junto a las esquinas retuerce sus caderas,
aguardando quién sabe
como yo, como todos.
LUIS CERNUDA
ES LA NOCHE MÁS QUE TIEMPO UN LUGAR
donde copulan los ángeles
mientras tú los contemplas en mi sueño
rozando tu nalga el gran falo efervescente
y seminal
ósculo de la noche que te hipnotiza
con su negro rostro y su murmullo volátil
también te invita a incestar con sus estrellas de mineral
con sus pétalos de lunas que huelen a tomillo
y caramelo
corre el visillo y verás el volcán de nieve
oscura
bocanadas de cicatrices
luz abisal
campo negro en el que arde el eje de la
luna azulada
nudo profundo de nulo sol
madrugada con agujas de hielo que ciegan
con su cal tus ojos de arena
pero... ¿ de dónde viene a tu boca el sabor
de la noche ?
del soplo de unos ojos cerrados
del carmín de los astros
de la gota de sangre que hierve con razón
del geranio que suspira en las calles nocturnas
esperando el último vuelo
[del viento
del ojo de la noche que te ve y bellamente
insiste con su luz fugitiva en
[besarte con sus
labios de sueño.
TODAVÍA EN LA PARED
sangra la flor
como sillones de aire
las más profunda mirada
el frío que en la noche
avinagrada mastica el sueño
no se sabe
si es hielo o brasa
guiño divino o alud de viento
pero esos gestos escritos
los mismos que germinan
con sombra sobre la pared
son aquellos que disolvieron el neón al
mirarlos
[el único ángel
con fiebre de coito luz
por las roídas cortinas de sus ojos pálidos
así se ve en la noche
las aceras del cielo
desfilan las sombras que beben las estrellas
de sueño
y sangra la flor con la más profunda mirada
en la pared.
IMÁGENES DE TÍ
RAMOS DE NOCTURNIDAD, TESELAS DE SOMBRA.
Las gotas eternas muerden tus ojos
y el perfume de almizcle es bálsamo para
tu boca.
Una mano sujeta la voz que llora,
rayos de lívido líquido tras los cristales
de azogue,
tierra disuelta por el óxido de espuma.
Será la mirada un río de lirios que el aire
enmarque
y sólo habrá un vapor que enrede tu mirada
a los bordes de la tierra.
Por tí el agua tiene lunas ocultas sin luz,
crema desnuda que acuchilla las sombras,
huecos para soplos de música,
ciego eje del mundo y contrapunto,
sueños vestidos de doliente herida, continuo
zafiro.
Tan sólo el azufre de las nubes allí comprime
al suspiro gris tunecino de mis sueños
y sin que aparezcan las lunas diminutas
a disfrutar de la azulada paganía,
sólo yo flotaré con tu mirada en las elásticas
aguas
mezcladas con los ojos calculados.
Y nos esconderemos tras el biombo del sueño y del mundo.
DUELE A LA MUCHACHA.
Ni el más puro aire alivia
el avieso dolor que quiebra
la cara limpia,
lívida piel desnuda
sobre el aljibe que se mira.
Por debajo la ve el agua
trono lleno de peces,
la ve vestida de aire y sueños sin reflejos
correr en silencio nebulosa, galaxial y
anfibia.
La besa,
le habla sin garganta
le cuenta cosas de su vida pasada,
fresquísimos sueños adornados de sombra
y luna
de linfas brotadas.
En esos sueños está toda la locura,
todo el frenesí clavado en su historia
confundido con el moho acuoso rosa de azulceleste,
penas de gris algodón mezcladas con el agua,
lágrimas de lluvia,
lluvia de lágrimas.
Gotas de amor elevadas al cielo.
Y AQUELLA MUCHACHA ME MIRABA
y recuerdo la tierra adornada de sol y lluvia
mezcla de voz y música,
luz de ceniza como plomo de dura y cavernosa
roca.
Y ella me miraba
contemplaba mi suspiro,
detenidos los ojos
enterrados en la espuma que nos separaba.
Observaba y sonreía ahora
porque al fin era viento detenido en tiempo
unos densos ojos grises,
escuerza mejilla,
un espacio vacío sus gestos,
hojas de lirios acedos,
besos sin símbolos luz
húmedo aliento de estatua,
omnímoda piedra.
Y estuve allí emérito
con sed de sed
antuvión para mis ojos, también la muchacha.
La que me miraba.
El alma está en la materia.
JUAN RUIZ PEÑA
ALGO FUERON LA HUELLAS
ramos de inocencia en aquella fotografía:
trenza de sal.
Y los ojos se abrían...
ya edificados, ya pálidos de luna.
Un ángel sembraba estrellas con olor a tomillo.
El cielo era un dintel sin ascensor con
enlutada luz
que se derramaba en olorosa sangre.
Llovían violines desde la sucia nube
y otro ángel custodiaba la tierra plena
de besos.
Sí,
llovían granos de sal cerca de ella
y también pisaba cáscaras de ceniza
volviendo ella la cara como madrépora fría
escondiendose entre la espuma,
en un hangar de peces.
Era allí donde discurría el sueño de mármol
helado,
manos sobre un sillón vacío,
blanca leche - su piel - hervida.
Papel de aquella fotografía.
PUES SE MEZCLARÍAN LA SANGRE Y LA FLOR
y nos poseímos con tantos sueños polvorientos
que arderían las arterias
y los pómulos de alcohol echaron a reir,
se diluyeron en nuestro tiempo,
en la hoguera de los dioses, en el cráter
de luz,
en los aullidos del tumulto.
En todo caso, se diría que nos confundíamos
con los lirios,
se diría flores llamadas célebres,
doradamente presentes,
un placer en tálamos o sillones de ozono.
Un viaje para dos.
Después unos ojos - humo de pupila - clavados
en el cielo,
el dulce pecado de robarnos el espacio,
o ser carne roida por el ángel,
o voces que mordisquean la noche sin luna,
piedra sin forma, caramelo y
[cáscara,
también teselas de agua.
Así resbalaban las lenguas como glicerina de alga
porque sonaban los dientes con empuje casi divino
apenas ni donde ni allí,
solo en los bordes del agua, en el rojo viento,
mezcla de pétalos y sangre,
brasas frías, alma cárdena mordida por el ángel.
DEDICATORIAS
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ESTAN ABIERTAS EN CANAL LAS CALLES................... |
A Emilio Gutiérrez |
|
DOS GRANDES VENTILADORES EN LA SALA CAPITULAR..... |
A Reyes Barba |
|
VIVIA EN UNA CALLE DE LA CIUDAD................. |
A Nieves Parrales |
|
RAMOS DE NOCTURNIDAD, TESELAS DE AGUA................ |
A Maria José |
|
¿ Y EL TIEMPO ?....................................................... |
A Juan Diego Mata |
|
COLGABA LA MÉNSULA EN LA CRIPTA DE MÁRMOL...... |
A Cambriles |
|
TODAVÍA EN LA PARED................................. |
A Amalia |
Universo de sentido