Piel del aire

Piel del aire

Lo sé ahora los sé

 

Que tuvimos  el roce de unos labios

 

Que fueron ficticiamente hostiles a la felicidad

 

Y que ese tiempo con motor de prisa

 

Fue definitivo para alimentar la anécdota del hábito.

 

Lo sé, ahora lo sé,

 

Porque a veces nos llenamos de deseos que gimen y gimen

 

Pero que son sólo bello erizado en la piel del aire.

 

Temblores que dejan de temblar cuando dejan de estar solos.

 

Los sé, ahora lo sé,

 

Porque cuando pasan los días y los trozos de su rutina,

 

Siempre optamos, sin querer, por alimentarnos de ella.

 

 

Simbolismo y esperanza

 

 

 

Durante este poema de invierno y dando cabezadas,

 

He soñado con Baudelaire y su verso flexible,

 

El portador de significaciones indefinidas,

 

El que me invitó al Louvre a revivir…

 

“La Esperanza” de Pierre Puvis de Chavannes,

 

La desnuda verdad, como todo lo que se espera,

 

Sin saber por ello,

 

Que algunas veces se viste de mentiras.

 

Y por este frío poema de invierno

 

En el que desvisten las palabras de sus símbolos,

 

Abro los ojos desnudos de soledad… como su cuerpo en el lienzo,

 

Me pienso, miro por los suyos,

 

Surgidos,

 

Sin pupilas ni córneas…

 

Y pronuncio por su mirar:

 

El mejor símbolo para la esperanza

 

Lo contiene el destino, ese al que miro,

 

Pero que no se puede tocar,

 

Porque algunas veces se viste de mentiras,

 

Porque otras, se desnuda de verdad.

 

 

Cielo raso

Sé que algún día…

 

Llegarás a leer esto:

 

 

Dame el sabor de tus labios

 

Que volcaste sobre mis besos.

 

No quiero más.

 

Porque sigue desnudo el paladar

 

Y aún no ha dominado mi memoria

 

El cansancio de olvidarte.

 

 

Sal amarga

 

 

 

Después  de este adiós,

 

Te buscaré entre mis manos,

 

A las que llamo camino,

 

Un solitario grito, dirigido

 

Que lleva  a la Nostalgia.

 

 

Tríptico a unos ojos

 

                                                                                                 A  Karina  Zuccon

 

 

1. Mirada cielo

 

 

No consigo ponerme en tus ojos,

 

Acertar a tu cobijo azul,

 

Acomodarme a tu precipicio

 

O palpitar en tu fondo.

 

Por eso…

 

No lo mires. No!.

 

No mires al cielo

 

No sea que lo desnudes de su color

 

 

 

2. Naufragio

 

 

Hay un inmenso lago naufragado en tus ojos

 

Donde dices que anidan  unos peces de almíbar.

 

Ojalá  pudiera navegar, amar

 

Y luego naufragar sin deriva por esa mirada.

 

 

 

3.Azul

 

 

Aquella línea que lame el horizonte

 

No es el fin del océano,

 

 

Es tu mirada que acaricia el meridiano,

 

Es el cielo con su espuma azul.

 

Quien pudiera residir con su remite tan lejos,

 

En ese abismo infinito, submarino,

 

Garabatear su color cardinal para mí.

 

 

Rumor de lágrima

 

De ti

 

Llegó débil hacia mí

 

Ese extraño dolor del beso,

 

El olor curtido

 

De tu lápiz de labios.

 

 

De ti

 

(como cada mañana

 

se olvida la luz que derriba la noche),

 

así nunca más supe.

 

Te dejaste definitivamente

 

Anochecer.

 

 

Temblor de luz

Será amor

 

El antídoto contra la enfermedad

 

Llamada indulgencia.

 

Alguna excusa para que tu cuerpo

 

No lo roce el azulejo frío, extraño,

 

Cuando a ti me acerco.

 

Las lágrimas abandonadas, derribadas

 

Cuando, aún quieren las sabanas del alba,

 

Acariciar tu cuerpo.

 

O simplemente… una noche solitaria de tormenta

 

Que acaba de llegar con decisión, con su golpe de lluvia,

 

Pero que tibiamente, se van alejando sus truenos.

 

 

Coleccionista de nostalgias

 

 

Cuando abro las manos,

 

Sé que puedo acariciar aún

 

El desierto en el que sólo

 

Tú puedes borrar las huellas

 

Tibias de las yemas de mis dedos.

 

Has acertado de lleno, adentro

 

De mi alma corpórea

 

Que hasta es posible

 

Marearse sin tener vértigo,

 

O buscar yo  tu  luz

 

Cuando anocheces,

 

Porque no hay amor

 

Que no trague dolor.

 

 

 

 

Ya  no quiero presentir y escuchar más al tiempo

 

Decirme que la nostalgia

 

Es un paisaje triste

 

De desesperanza.

 

 

 

Obsesión

Aquí yace la conciencia

 

De estos versos que desconozco

 

Porque es tan difícil apearse

 

De las obsesiones,

 

Como agarrar con las manos

 

La oscuridad.

 

 

Oleaje de piedra

 

No te muevas.

 

No tengas miedo

 

Nadie nos verá

 

Ten!

 

Toma mi piel

 

Antes que muera de nostalgia por algo que no experimentaré  nunca.

 

Algún día, con suerte viviré lo suficiente

 

Para convertirme en tu silencio:

 

Ese Dios de piedra edificado y entreabierto

 

Que sangra

 

Pero no habla.

 

 

Flor de hiel

 

 

Quise recordar

 

Pero por dentro, en el fondo,

 

Tú ya no me faltas,

 

Porque detrás de esta renuncia

 

Ya me he cansado de morir sólo

 

 

 

Sol nocturno

 

 

La contundencia del olvido

 

Siempre designa un homicidio:

 

 

La raíz del corazón con su guadaña,

 

 

No obstante el que olvida,

 

Como el que mata,

 

Siempre regresan al lugar del crimen

 

Porque el que olvida sin que lo evite

 

Recuerda sin que lo obliguen.

 

 

Proeza

 

 

He podido

 

Arrancar tus noes

 

Y arrojarlo a las precipitaciones,

 

Igual que desaparece

 

El agua en los parabrisas,

 

O las melenas de lluvia:

 

Apatías en los paraguas.

 

He podido, también,

 

Arrancar mis síes

 

Entregárselo a mi boca

 

Y decirte que me he prometido

 

Recoger de la lluvia tus noes,

 

Pintarlo de gris, certificarlo sin destino

 

Con acuse de recibo

 

Y quedarme con el resguardo

 

De la proeza.

 

 

 Beso roto

 

 

¿Acaso no sabes que el sabor de tu último beso

 

me ha hecho olvidar todos los paladares amargos?

 

Debería envejecer, morir, nacer y crecer de nuevo

 

Para robarte otra vez el beso: Ese que marca el camino.

 

 

Cortina de sueños

 

 

Estás lejos

 

(y sin embargo palpo cruzar en diagonal tu mirada),

 

Son como herrajes derrumbados que siento en mi sangre.

 

Porque, al fin y al cabo, el alma no tiene medida

 

Y aquí, tan lejos, me encuentro ensimismado en ti..

 

 

Noto cerca, como crece el mundo

 

Y como te elevas a observar la latitud de mis sienes.

 

 

 

Presiento ,  que a punto estoy de vivir.

 

 

            Cabos sueltos

   

 

                               I

 

 

ME ENCONTRE AL  SALIR DE CASA EN EL ESPEJO DEL ASCENSOR

 

 El siguiente aviso:

 

Qué tengas  hoy un buen día, claro e iluminado!!

 

Parecido al sueño que tuviste anoche…

 

Mientras ponías esta nota.

 

   

                            II

 

 

ES TEMPRANO LA MAÑANA CASI ROZA EL CIELO

 

 Acogiendo con sus manos el peso de las nubes;

 

Las agujas del reloj marcan… más que tiempo, espacio.

 

Son las seis. Este punto y seguido

 

Me hace pensar:

   

 

                        III

 

 

NADIE SE HA PERCATADO DE MIS OJSOS

 

Porque hay otras cosas del amanecer

 

Que sólo lo cubre la luz

 

Ahora permanezco como si estuviera al margen de mí,

 

Transito por la M-40 sin más sonido que el de la melancolía.

 

 

           

                        IV

 

 

QUIZA ANSIOSO POR LLEGAR A LA OFICINA…

 

Hasta me olvido de mí mismo, pero permanezco firme.

 

Tan de prisa como puedo, como las nubes sobre la tierra.

 

He encendido  el ordenador por tu correo,

 

Me vuelves a fallar…

 

Ahora espero la llamada  de tu teléfono que no acude,

 

Pero es la hora…

 

V

 

 

                     …LAS SEIS. NO ES EL TELEFONO LO QUE SUENA

 

                     Es el grito sumergido  del despertador

 

                     Que  rompe un sueño de materia reservada para mí.

 

                     Un ritual de cabos sueltos.

 

                     Ya es de día, amanecen las horas, más por espacio que por tiempo.

 

Y he vuelto a encontrar al salir de casa, en el espejo del ascensor

 

                                   El siguiente aviso:

 

Qué tengas hoy un buen sueño, claro e iluminado!!.

                    

Tus besos o la vida

 

 Esta noche sobre la piel que prefieras

 

Te anotaré atónito

 

Los signos de mis labios

 

Como son estos versos que respiran

 

En el papel blanco

 

El cielo de tu sonrisa,

 

La dueña de mis sueños,

 

Tus besos o la vida.

   

                       

                                Perdón  

                                                                                  …”en amor el perdón es sólo una palabra”

                              

                                                                                                                                             Felipe Benítez Reyes

 

 

Confiésame amor,

 

Que te impide decirme

 

Que son mis cicatrices,

 

-Estas que el mundo no imagina-

 

Las que nombras con mi perdón.

 

 

Balanza

Un día de estos

 

Pondré en los platillos de la balanza

 

Lo vivido y por vivir,

 

El recuerdo y el olvido,

 

Estos versos y su veneno.

 

 

No esperaré gran cosa

 

Sólo lo incomprensible de la gravedad.

 

 

Nueva vida

 

La vida tiene ahora para mí

 

Forma de ser que se busca a sí mismo

 

Huyendo de sí.

 

 

 

Sin saber que siempre muere

 

O sin poder acallar

 

Sus voces que la reclaman.

 

 

Vétices de la luna

 

 

Imposible…

 

…Que regreses

 

Como lo es, que siga escribiendo

 

                       en este papel blanco.

 

 

Puñaladas de luz

 

 

No sé si has notado últimamente

 

Como la luz del alba

 

Se quita su ropa,

 

Alguna que otra añoranza

 

Y se te entrega.

 

Conozco bien cómo la cultivas.

 

 

Todas las tardes

 

La riega tus ojos en el balcón

 

Y siempre te llueve iluminada

 

Como tónico para el insomnio

 

Mayo

 

 

Tú apuntas a este mes

 

Y yo regateo al tiempo,

 

Tu corazón boca arrIba guiña

 

Con los ojos al sol,

 

Y cuanto puedo decir

 

Lo tiene Mayo en su lenguaje:

 

Lo último de la primavera,

 

Lo primero del verano indemne.

 

Aún resuena el eco

 

En la doblez de un amor sonámbulo,

 

Abismo y misterio,

 

Fascinante secreto.

 

Palpitante.

 

Mayo.

 

 

Vestida de Angel

 

 

Los primeros besos,

 

Como los primeros abrazos,

 

Fueron, como lo es ahora,

 

Imaginando que llegas tarde a mi impaciencia

 

Y apoyas tu silencio

 

En mis hombros,

 

Buscando el descuido del aire

 

Para garabatear en mi rostro

 

Tatuajes con tus lágrimas.

 

 

Porque sí, porque bajo esta distancia

 

Están sentydos bajo-piel

 

Corazones  que tiemblan

 

Y  en esa batalla,

 

Como una noche larga y cubierta

 

Han quedado los restos de nuestro naufragio

 

 

 

Nostalgia adentro

 

 

No sé que decirte,

 

Sólo que el recuerdo que te nombra

 

Es el aire que respiras,

 

Y cada vez que nombro el pasado

 

Se clavan en el pecho las promesas y sus suspiros,

 

O tus latidos, esos a los que persiguen mi memoria,

 

Porque es tan duro perder

 

Como recuperar por amor el aliento.

 

 

Olvidarte sería desmentirte.

 

 

Sentydos

 

 

                                               “…y sacar este ansia de estar contigo”

                                                                      Rosana González

 

 

Si no fuera porque

 

Tengo los sentidos cabizbajos