MARÍA POLO

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Quien está aqui conmigo, |
UN DEDO EN EL CORAZÓN
No penséis que soy valiente
porque aprendí a caminar
descalza por encima de las ascuas,
pues tras mi valentía
está una inmensa cobardía,
que yo intento vencer siempre
con mi alegría.
Por eso, no juzguéis a nadie
sin pensar lo que puedo esconder
en el centro de su ser
y que, a simple vista, no se ve.
CANTO A MI MADRE
Al mirarme en el espejo
te veo a ti, madre mía,
que consagraste tus años,
tu juventud y tu vida,
a enseñarme a ser mujer,
esposa y madre querida
Y en mi cara yo te miro
y en mis hijos yo te siento,
y en mi corazón aún laten
los latidos que me diste,
cuando me llevabas dentro,
Gracias mamaita querida.
Que Dios te conserve buena,
que si tu estás a mi lado,
nunca tendré yo una pena.

PIDE QUE CALLE LA TORMENTA
Pídele al cielo que mande la lluvia
y al sol, que esconda su luz cegadora,
pero no me pidas que de ti me olvide,
porque sabes bien que yo soy tu aurora.
Pídele a los vientos que paren en seco,
que aquél arco iris funda sus colores,
pero no me pidas que vuelva contigo,
porque ya no tengo ni siento de amores.
Pídele a la luna que sea cuadrada,
que la nieve, toda, se convierta en lava,
pero no te atrevas a pedirme nunca
que yo, frente a ti, te mire a la cara.
Pide a la tormenta que callen sus truenos,
que el rayo, fugaz, no rasque ya el cielo,
pero no me pidas, gastado tu tiempo,
que tengo piedad para tu tormento.
No pidas, no llores, no llames a gritos,
pero te presente y siempre en su sitio
aquel gran amor que juntos sentimos,
ya no vive en mí, pues los dos morimos.
NO OS HABLARÉ
No os hablaré
Más... cuando mi cuerpo
repose en su última morada,
al hacerme la visita,
con las flores deseadas,
yo nos diré nada, pero...
saldré de la tierra
con alegría en la cara
y, sentándome en la piedra
sonreiré a vuestras palabras.
¿No os acordáis de los ratos
tan felices que pasamos?
Recordadme así, riendo,
que no hay pena más ingrata
que recordad, con nostalgia,
lo que no puedes tener
aunque no desees con ansia.
Mas.. no os hablaré,
por que mi voz, que se quiebra
como frágil cristalito
no quiere, y os lo repito,
no quiere, y os lo repito,
que lloréis por mí. ¡Que no!
Y, nos os hablaré mas pero...
os estaré diciendo adiós
cuando partáis de mi lado
Y os bendeciré, al daros
el beso que siempre os di,
pues, aunque la muerte pasó
para separarnos, ¡yo la vencí!
Y os saldré a despedir
de mí ultima morada. Con la mano levantada
os despediré de allí...,
¡volveros y sonreírme,
que yo volveré a dormirme,
hasta que otra vez queréis
visitarme por aquí.

María Polo, hija de militar y nacida en Salamanca, Sus primeros poemas se publicaron en la revista escolar El Buho, del Liceo Sorolla de Madrid. Los que aquí se recogen revelan una fuerte personalidad llena de inquietud, no sólo por los habituales temas del amor y la familia, sino por los que afectan a la sociedad: la droga, la politica, la violencia o la paz. Un dedo en el corazón, primer libro de María Polo, resume una vida y es preludio de más avanzadas indagaciones en lo poético. |
| Es....como un trébol de cuatro hojas Es....un pedestal de alabastro Es....firme,sol,lluvia y tiempo donde descansa el descanso Es....perfume,echo mujer madre,amante,amiga,amparo Es....ese puerto en el que atracan los barcos,llenos de halagos Es....como la vida misma la que reparte en sus manos amor,cariño,ternuras todo,un mundo de hallazgos Es....perfume echo mujer que ,aspira el que está a su lado |