El Seis

 

EL VIAJE DE NATASCHA
NO TIENE FIN…

Cuando mi mujer se lanza
En erótico clavado
Desde el trampolín
Del cielo
Se sumerge desnuda
En la piscina de mi ser
Alucinado
Pero…
Nunca puede llevar
Su cálido cuerpo
De sirena noctambula
Hasta las aguas turbulentas
Verdes
Fangosas
Negras
Que almacena mi corazón
Es mi bella dama azul
Una vampiresa ebria
Que recorre los bares
Nocturnos
Sórdidos
De la ciudad
De mi cuerpo
En busca perpetua
De mi sangre
Toda
Para beberla hasta
La última gota
Ella llora tequila añejo
Las frías noches
De invierno
Mientras mira la negrura
Del cielo
Donde sus ojos cansados
Azules
Verdes
Localizan mi rostro tatuado
En la bóveda celeste
Mi chica tiene las venas
Llenas de hachís
(Ensueño sagrado)
Que al abrazarme
Me llena de ensueños
Todo
Hasta convertirme
En una sombra eterna
Lejana
En busca angustiosa
Del fuego explosivo
De su cuerpo
Donde el rocío es lava
Esperándome
Diario
Para bañarme de locura
Toda una vida…
Mi hembra tiene un nombre
Que sólo mis labios
Morados
Pueden pronunciarlo
Las letras tienen
Alas de aire
Sólo se pueden escribir
En la nubes del cerebro
Las silabas son palomas
Decapitadas
Sobre un sarcófago negro
Esperando
Los sollozos de los dolientes
Es pues…
El sonido impronunciable
Para todos
El secreto que mi amante
Me otorgó
Sólo para mí
Sólo para mí
Mi amada señora
Tiene
Pintado en toda
Su tersa piel
Mi rostro de loco
Así soy de ella
Todo
Le pertenezco
Al volcán
En erupción
Que es su cuerpo
Trémulo
Después la pasión
La embarga
Todas las noches
De invierno
Convirtiéndola
En una escultura viviente
De lava
Que intenta fundirse
En un abrazo eterno
Ardiente
Para así lentamente…
Encaminarnos
Hacia el lecho estrellado
Del cosmos
Son sus ojos linternas
Antiguas
Llenas de luces inquietantes
De la más pura lujuria
Que me buscan
Todas las noches
De cualquier día
Cuando la lluvia
Llora deseos
Y el granizo furioso
Se derrite
Se muere
Entre la epidermis
De plata
De mi preciosa fémina
Es un piano perfecto
El cuerpo sonoro
De Natascha
(Hoy se me ocurre
llamarla así)
Que mis manos
Cálidas
Hacen sinfonías
Cuando la toco
Toda
Y luego se retuerce
Sobre las sábanas
De seda
En un capricho
De violines
Donde las notas
Musicales
Son rosas azules
Perfumadas
De antiguos olores
También la libido
Siempre está
Presente
Entre arpas desnudas
De gemidos en llamas…


EL SEIS

 
   LA PSICOLOGA.

 

                           No hay nada mejor en esta vida
                           que una bella dama.  

    Cuando la conocí, ella me consideraba un loco; hasta un “ser enfermizo”, depravado. Siempre me miraba con sus reservas, y en ningún momento, profundizaba su vista sobre mis ojos de  muerto. Me huía frecuentemente, argumentando, cualquier razón o sin razón; decía: debo buscar los silencios escalofriantes del universo. Estoy buscando el principio intrínseco de la vida. El poder del universo me aplasta y aniquila, cual una hormiga ebria. Se me quedaba observando con  mucha precaución y hasta cierto miedo. Yo, para ella, era sólo un poeta demente, iracundo y discípulo consumado de Dionisios. Suenan las campanas sus lamentos/Mientras los fieles enlutados se encaminan cual robots, hacia su creador/Los reverendos del metal esperan sus ovejas mecánicas, para aceitar sus cerebros/Alabado sea el Hierro/Bendita la maquina/Aleluya al aceite automotriz/Levantemos la batería al Señor del concreto/.

Ella, era la perfección de mujer. De piernas largas y bien torneadas. Ojos como cavernas obscuras y silenciosas. Sus caderas eran el movimiento mismo. Tenía un lunar pequeño en la mejilla izquierda, que la hacía verse más encamable. Estudiaba creo... Psicología, en la Universidad del Estado. Era introvertida, y un poco “altanera”, bueno... eso decían sus condiscípulos. Los ecos de Freud, taladran las consciencias/Mientras los hombres como autómatas se dirigen al pabellón de la locura/Sueñan los seres en símbolos dispersos y complicados, mientras el subconsciente se carcajea/Los dolores antiguos aparecen entre las nubes del pensamiento, y encadenan a los “sujetos urbanos”, y estos, con algunos “venenos espirituales”, alejan de sí, la cascada del sufrimiento.

   Nunca el “destino” nos unió, ni las probabilidades nos acercaron jamás. Fue un día lluvioso, cuando me dije: voy por esa mujer de pelo ensortijado. Llegué en cuasi estado de ebriedad, más una píldora de esas que nos hacen olvidar que existimos, me dirigí a ella, la belleza. Me gusta tu lunar obsceno, creo que le dije. No me contestó, sólo se me quedo mirando. No me palpitaba el corazón, porque, creo que no tengo; sólo se escuchaba el sonido de una máquina recién prendida. Yo no era la perfección estándar del hombre guapo; más bien mi atractivo era mi mirada de “locura, de demencia”. Eres muy especial, y bellísimo, exclamó en tono sereno ladama. Mis ojos eran antorchas en la madrugada/Mis manos ramas de algún árbol, donde corre la savia, como una maldición/Y mi rostro era el terror mismo/Afuera, allá donde se termina lo posible, una luz azul, me envolvía con su tristísima belleza/Era el hombre más perfecto...

Te amo, me dijo. Yo no contesté nada. Sólo nos encaminamos por las calles torcidas de la ciudad, buscando un lugar privado, donde tocarnos el cuerpo, donde fundirnos en uno, donde pertenecernos, donde ser la unidad, donde... copular todo el día. Queríamos alejar el sentimiento de “angustia universal”, “aniquilar la soledad”, “dejar de temblar ante las vicisitudes del vivir”.

   ¿Crees qué el sexo nos espante los demonios?
   No lo sé.
   ¿Me quieres?
   No lo sé.
   La vida, y todo lo que ésta implica se carcajeaba.

 
 

ESTE ES SOLO UN CANTO DE AMOR, DISFRAZADO DE LOCURA…

“Me encuentro en mis dominios territoriales (el manicomio); y el poder que ejerzo sobre mis súbditos (alucinaciones mentales) es ilimitado, ya que mi imperio esta constituido entre las fortificaciones de mi cráneo, y la sombras de los aparecidos. En mi estado de Alteza Serenísima, tengo un sin fin de enemigos, de los cuales debo cuidarme lo mejor posible. Pero estoy educado a la más alta escuela de la guerra y la política , y se muy bien que cualquier hombre (o demonio) que busque mi posición estará dispuesto a: Imperium cupientibus, nihil medium, ínter suma aut proecipitia. Sin embargo, tengo un ejercito magnifico de soldados, son los “enfermos” de este hospital de salud mental, compuesto por algunos: neuróticos, y psicóticos, que están dispuestos a dar la vida por su soberano. Aunque antes de usar la fuerza de las armas (contra los insurrectos vivos, y los insepultos), utilizaré una de las tácticas políticas romanas: panem et circenses…” Este es el canto más reciente de J. Capaverde, desde el famoso manicomio de Turquía. Me mandó un correo electrónico, el psiquiatra principal de ese centro de salud… “Estimado poeta El Seis, es necesario que se entere de las condiciones médicas en que se encuentra nuestro querido “huésped”, y apreciable paciente el Sr. Capaverde, es por este motivo que me es grato mandarle algunas líneas, para que usted, tome las medidas convenientes…” Sólo me reí en forma por demás estruendosa, pues sabía perfectamente, que este evento, sólo era una forma consciente de “confundir y alarmar” al personal de la “casa de retiro”, para enfermos mentales, por parte del “anciano decrépito” (como él mismo se autodefine). Debe de ser un juego importante de mi estimado amigo , para acostarse con algunas bellas damas (trabajadoras de la salud), de sabrosas carnes, de pechos prominentes, y lindos glúteos; que lo vuelven loco… Claro que el director del “hogar” psiquiátrico está alarmado, pues… si muere su más importante “fuente de ingresos” (el ilustrísimo benefactor), sin duda, tendrá muchos problemas, para seguir cubriendo la nómina de todos los trabajadores.    

Les envío un poema excelente como colaboración (viene adjunto) intitulado: El viaje de Natascha no tiene fin…. YO SOY EL ARTE.

Atte.

EL SEIS

PD: Los d.a/cr, son míos exclusivamente.                        
 

ES TU CUERPO  EL TEMPLO DE MI ADORACION.
"Es mi espada de Damasco, un arma muy especial, sólo cortará cabezas de poetas... para que no canten nuestras desventuras."

Yo soy el arte/Yo soy el Proxeneta de la Parca.

Atte.

EL SEIS.

PD: Los d.a. y el (cr) son míos exclusivamente.

21 de noviembre 2007

ES TU CUERPO EL TEMPLO

DE MI ADORACION.
Dedico este poema a una bella chica,
que conocí en un puerto. Yo fui su pescador,
ella mi sir
ena.

 

Cada silbaba de tu extraño
Nombre
Esta llena de odio
De rencor
Hasta de sangre
Pero nunca de olvido…
Siempre lo demuestras
Cuando tu acústica
Boca roja
Arroja polifónicos
Sonidos de filarmónica
Enferma
Sobre mi rostro
De papel pautado
Lleno de claves
Símbolos extraños
Donde se almacena
Una melodía inconclusa
Ejecutada por el universo
De mi ser atormentado

Mientras suena un triste

Oboe
Allá cerca del teatro
Infinito
De la ciudad caótica
De mi cerebro
Aunque vuelen violentos
Los años
Sobre la piel eterna
Del cosmos
Tu cuerpo tapizado
De “ángeles ebrios”
Eleva cánticos
De la más viva pasión
Haciendo alarde
Desmedido
De su tersa lozanía
Cuando estás conmigo
Escuchando la melodía
Que brota desde las sonoras
Catacumbas
Del ataúd morado
Que cubre la estructura
De mis huesos
De mis sueños

Y así…

Aunque el cielo
Tiemble
Arroje lunas rotas
Lágrimas de nubes
Caiga algún planeta
Herido
Somos el único dúo
Donde cada voz
Rompe
El óleo del silencio
Cantando
Aullando
Su propia ópera de metal
Para sumergirse
En el lago utópico
Donde está almacenado
El amor
Como una maldición
Sempiterna
El sonido divino
De esplendente lujuria
Que se esconde
Bajo la suculenta epidermis
Plateada
De ese montón de carne
Trémula
Es la pasión de mi amada
Parece que huyó
Despavorido
Para jamás volver
(Dicen ancianos clarividentes)
Está escondido
En el fondo de un viejo
Violín azul
Que en espera dolorosa
Agoniza
Su vida de madera
Entre las sepulturas antiguas
Del camposanto
De los olvidados
El cual fue ejecutado
Por una generación
De músicos “dementes”
Donde las cuerdas
Presas de convulsiones
Gemían
Las mejores notas sensuales
De una melodía llena
De pechos de miel
De rítmicas caderas
De ríos de libido
Que corren sobre
Las aguas verdes
De los antiguos oyentes
Ya muertos…
Es tu ser perfecto
(Algo así)
Como si estuvieras siempre
Atrapada
Entre la magia de un mantram
Donde tus fieles devotos
Lo pronuncian
Para adorarte
Siempre
Tienen en sus manos
Rosarios
De lágrimas
De pasiones
De fe…
Donde la repetición
“Diabólica”
De palabras extraídas
De tu cuerpo
(Un tanto confusas)
Es como un vuelo
De abejas locas
Es tu cuerpo
Un templo gótico
Lleno de bellas naves
En vuelo incierto
Tus ojos
Columnas que sostienen
El peso de tu belleza
Incomparable
Rosetones magníficos
Tus pechos
Cuando están henchidos
De pasión
El altar donde huele
A lluvia de incienso
Es tu talle perfecto
Cuando estás desnuda
El silencio sepulcral
Que vomita
Una misa
De cuerpo presente
Es tu mente
Cuando
Piensas en tus fieles
Amantes
Algunos muertos de amor
Muchos de rodillas
Lastimadas
Aún prestos para adorarte
Siempre
Nadie sabe conquistar
Tu corazón
(Reina tirana)
Sin ser esclavo
Del imperio de tus besos
Estudian estrategias
De guerra apasionada
Para cercar el palacio
De tu cuerpo
Cómo vencer de manera
Oportuna
Eficiente
Los soldados etéreos
De tus iracundos
Arrebatos
Buscan el arma perfecta
Para despojarte
Del vestido de seda
Que cubre tu erótico ser
Hecho de maravillas
He iluminas el todo
Con tu belleza
Aunque no haya luz
En el universo
Y los ojos de los humanos
Están ciegos de tanto desear
De tanto amar
De tanto buscar
De tanto nadar
Cual pescados asustados
Huyen
De las redes asesinas
Imaginarias
Que se encuentran instaladas
En las lagunas de sus mentes
Alucinadas
Pero…
Siempre esperan todos
Diario
Con una pasividad
Que espanta 
El movimiento suave
Delicioso
De tu cuerpo desnudo
Sobre sus brazos de agua
Sus manos de sal
Para después besarte
Entre las burbujas etílicas
De las olas incróspidas
De olores eternos
Del más puro amor…

EL SEIS