Demian Mazur



POEMA

Estoy atolondrado de muerte
y de vieja espuma que vierte el mar.
Horadado en lo sublime del sueño
por la locura de estas paredes húmedas.
Ay, mi encierro; suplica la sorna luminosa
de las lámparas y las campanas vertiginosas.
Trance viajero que ataca en el acecho
y desconcierta los motivos de la razón.
Estoy siempre en otra parte
del deber o del hacer.
Ceniza de los muertos arrojados desde un silencio.




Poemas

 

Al vuelo de los pájaros que
encienden los colores de la Naturaleza;
de todo lo muerto, lo estéril, lo futuro, lo inverso.

*

Hacia delante el oscuro pasaje de las sombras,
Las medidas, la exactitud matemática.
(Si tu deseo es capaz de derribarme, mi deseo
puede destruir el amor.)

 

Fragmentos

El verano adorna los pensamientos ociosos,
Es el tedio sombrío en la mirada simple...
No hay futuro que advierta la inocencia:

Luego de aplacar los sentimientos humanos;
No ser aquél hombre gordo, obsceno, triste.

Me he vuelto sobre los asesinos.

 

*

¿Llegará lejos el viento?
(Más lejos el vuelo)
¿Llegará lejos la nube?
(Más lejos el viento...)
¿Qué llegará más lejos,
La noche,
el sol
o el poema?

 

Musa Negra

Lentamente en libre lísis se blandea,
Ávida y distante sobre el escabel liso.
Errata de dulzura girada al desconsuelo.
Flagrante se agiganta en su núbil juego.

En doseles babeantes y moribundos;
Pléyades errabundas del sopor,
Del diáfano destello solar, diestros,
Y errantes ausencias del suicidio oscuro...

¡Impiadosa!

Entre sabanas la hueca simiente,
Y soplos perfumados a incienso.
Llenando su dolor de repugnante pureza.
Sobre el cielo plomizo caer matinal.

 

El Muro

Yo sé de lo posible y lo imposible
Y que con poco se contentan...

Más dura la idea que el muro
Más duro el muro que la idea.

¿Así han dejado mis pies acorralados?

Ahorrarle al estilo que
A muerto quien espera.

(Yo sé de lo posible y lo imposible)

 

Soledad

Espero de la vida un tedio soportable;
Pasearse, esconderse, dejar de ser...

Todas las formas se consagran a la luz,
Perspectiva de saberse ido o ausente...

Es que morir es un azar de presencias,
Aquello que te nombra para perderse...

Melodía de los sentidos, aturdimientos.
Porque es tuyo este desorden cariñoso;

Quiero, existo, deseo; sobre la trampa.
Pienso; me evado en un presente nuevo.

 

Luna Morena

Con sus pequeñas tetas de loba
nacarada en su arco esbelto.

¿Será que al sol se desnuda
detrás de la noche en calma?

La vida planificada y plácida...
Luna morena de larga fragua.

 

*

Recae la soledad como relámpago, vestigio de mis
amores...

Vendrán y aquí los espero, será tarde, sí; siempre
demasiado tarde.

Desconfía porque estoy lejos.

Cuando me veas sabrás fingir y al fin comprenderás
que detrás de mí no hay nada.

 


Horas

Fina cópula de extrañas figuras
De un clarín de inerme frescura,
Que la norma gravosa del estilo,
Conjuga vuelos de fondo glacial.

El silencio pregunta envestida,
Valiéndose de clara hermosura:
¿Será el tiempo la nada serpentina?
Surco en llamas la saeta negra.

 

Melancolía

La caridad de esos piecesitos
hacia mi franco desierto...
El principio mezclado con el final.
Porque no hago un verso sin
_ quebrar ilusiones.
Mil olitas las breves orillas del océano.
¿Estribará en tus manos esta melancolía?

 

Rosa Negra

Es la rosa negra de mi pecho;
Música en insignes violetas
_semioscuras tras los cánticos
celestes...

¿Por qué lo cierto es olvidar,
dicha transida de tu breve paso?

¿Mi corazón esbelto y puro,
el dolor más profundo y el amor?

 

*

Cuando jirones debajo
un cielo ámbar durante la noche.
Como un verde racimo despierta encandecido.
Y con rayos primaverales en versos de tu boca.
El silencio se agranda y se silencia.

 

Afán

¡Afán! Sutil desprendimiento.
Hablo de mí, hablo de mi ausencia.

Eres la astucia ensombrecida.
Tu figura estremecida por la pena.

Lo cierto es errar por una forma
conocida del espanto.

 

(A la Novia)

Su cabellera enlutada
Mi alma lejana mora.

Sobre sabanas blancas
o sobre blanca nevada.

Donde cobijo del frío
por ensueño cobijada.

¡Amada ley del suspiro,
Deleite profano y bello!

Dónde está, en mi pecho.
Adónde, tus sortilegios.

Quizá enemistados ahora
Donde la tendida hora.

Amor de burlón atuendo,
Claro llamó en lo oscuro.

Con abrazos del amante
Que se miran a lo lejos.

Más que mirar se tocan
Que cosas de este mundo.

 

Sombras

Fondo de tristeza para mi sombra;
La usada transparencia moribunda,
El lánguido rumor ya ni me nombra,
Espléndida mortaja la hace oriunda.

Y de perfil en cuello trotamundos;
Salta los barrotes y las fuentes...
Si yo también brotara furibundo:
Si fuera sombra nada más, deleite.

Ni un aroma aquí ni un silencio;
Tanto aplomo servil en este abismo
Que ni el alma soporta el adefesio
De ser uno con uno, fatal sismo.

¿Para qué el tormento y la llaga?
Dónde de tanto dolor su opuesto...
Que mi corazón es maldita daga;
Por lo que amo y lo que detesto.

 

Poniente

Ay, la muerte escandida por los soles del poniente;
Se adivina a la altura de las aves y se desvanece.

Cima de la lluvia que desviste rayos frenéticos:
Espíritu que niega al mundo, espíritu que niega.

 

 

Lunas

Tres lunas en la urna del cielo;
Una canta, otra baila, otra ríe.

¡Es tu ánfora dulce de lumínica ausencia!

Una canta, otra baila, otra se peina...
De las tres lunas del cielo;
me quedo con la primera.

 

EPITAFIO DEL ENCIERRO

Aquí yace un encierro...
Cuando muere el deseo
Las lilas no alcanzan
a ser lilas.
Y el ocaso consume nostalgias.
¿Qué habrá en la frontera
donde la piel se hace carne?
Otredad, derrama de la fuente
Unas pocas palabras.
El sol derrama hojas de otoño.

 

*

Si el adiós fuera tan suave;
Para dormirse en otros brazos.
Podría dejarte, amor.

 

APOLOGÍA DE LA MUERTE

Todo era silencio,
Eran las palabras umbrío abismo...
¡Significados y significantes,
apoplejía, tumores, tormentos!
En el tiempo, el de mi arte...
El primer secreto del silencio.
La muerte.

 

APOSTASÍAS

Si la primera piedra no puede
ser arrojada por la multitud.
No hay razón para sentirse solo.

 

ILUMINACIÓN

¡El instante aquiescente de la
transmutación de la materia...!

Voces telepáticas, imprecaciones,
gritos, vociferaciones... ¡ Delirios!
Injurias... Hasta encontrar la sustancia
Y la categoría suprema del silencio.

*

Vuelve a cantar, evadido del habla; ríe.

*

A tientas hallas la morada en un murmullo de quietud.

*

El caballo para cada caballo es su propio caballo.


*

El olvido está en silencio.


*

No hay cuerpo que al sol no ensombrece.

*

Tú serás mis pies.

 

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PARTE II

MAÑANA

Habrá misterios en la vida toda,
será mío lo profundo del pasado,

los días atiborrados de ilusiones,
en la futilidad del día sin aliento.

Llegará el mañana sin consuelo,
lo incierto bregará en su tumba.

En la espera como único destino;
la forma escandida en la mirada.

Hallaré vida en tristes laberintos,
si me pierdo en un ajuar de rosas.

 

ESTRELLA

Bajo tu esmeralda los pueblos del pasado.
En la roja fulgurante está nuestro destino.

Tiéndanse oídos del alba para los muertos.
Y los viajeros anhelantes del tiempo;
mi ternura las reclama en otros cielos.

Soy destino tuyo; el de la brillante estrella,
donde el mundo anterior a mí se me rebela.

Búscando en su sombra para mi desvelo.
Aniden mi sueño que constela nuevos universos.

Para que las palabras vedadas de la lengua;
como clarines resuenen en su estela mordida
por el azur del cielo que circunda mi pecho.

 

Hospicio

En lo jardines crepusculares de otoño.
Los camastros sucios en el hospicio.
Anda como un espantajo el recuerdo,
y la sarna entre olores nauseabundos.

Somos vástagos de una muerte lenta.
Lascivia del tiempo que nos recubre.
Entrelazados en la quietud sofocante.
A viva muerte que ven morir a otros.

En encierro repelente nos custodian.
En ir y venir moribundos devenimos,
los entrecejos de locuras mundanas.

 

OBEDIENCIA

La llama infecunda de la obediencia;
busca respiro en el incesante desvelo.

En mi clausura comulgo multitudes.
Con la paciencia obstinada del muro.

 

LLANTO

Fue mío el llanto inmotivado
La naturaleza de tu ausencia.

Es amplia la juventud.
Y agria la mansedumbre.


MAR

Un pedazo de cielo fugitivo.
Ancho cosmos socavado en oleaje negro.

Morada de estrellas y de los astros lejanos
Sangre melódica en la fauce del horizonte.

Un cielo profundo que la mirada dispersa;
toda la magia oculta la danza de tu centro.

IDA

Anda tranquilo mi corazón bueno,
porque al alma de su suerte persuade.
Por siempre el destino triunfa sereno,
y la impaciencia que no quita añade.

Que estás aquí puede más que tu ausencia.
Y lo injusto no halla un sólo momento.
En dulce esmero voy por su escarmiento.
Deserción del amor es la carencia...

Amargamente sufro el desengaño.
La soledad como venido al mundo.
No son tus besos lo que añoro huraño.

Si no tu libertad en lo profundo.
Y puedo saberte como dormida.
A mi lado duermes del cuerpo ida.

*

 

En la risa finalmente riéndome
en la locura que es siempre incesante.

 

YO CANTO

Si somos los huesos de la memoria
y vos, la vida más hermosa,
yo canto.
Si somos el lomo crispado de la aventura
yo canto.
Junto a la marca de agua en el sendero
sobre los belfos abiertos.



*

Trazo un gesto empecinado;
Cuerpo doliente de la espera.
La celebración de la noche.

Tuve que arrogar el ansia
El silencio preclaro en la mirada.
Caminar por los rincones,

Con la premura de los astros.
Los perfiles acerados
En la casa del viento.

 

MIRADA

Podría ocultarse el sol en tu vigilia.
Hasta arrojarse al mar en tus manos.
Es una metáfora lo profundo.

 

Noches

Como partir hacia lo incierto;
Creación en mí alma lóbrega.

Va de lo pasado en la hondura,
Quebrando de a poco el horizonte.

 

*

El día por fuera en un lamento ronco,
las ficciones subyacen en la sombras.

Es mi corazón palpitar entre paredes.
¿Es de aquél que pasa mi único destino?

¿Soy vestigio de lo que seré si me voy?
¿Soy futuro de lo que dejo si me quedo?

Las Dalias

Farolitos japoneses debajo de tus sandalias.

*

Apostasía

Por lo nombrado se llega al orden de las cosas.

Apostasía

Mis temores afianzan olvidos de cosas presentes.



A una joven de 15 años.

Surca horizontes imposibles como emergiendo de
la luna mensajera de los más tiernos deseos...
(La frescura acuarelada del paisaje después de la
lluvia)
De mirada inquieta y lúcida; que hace de los
transeúntes seres reconocibles.
¡Misterio reflejado en el cielo nocturno!
Una ventana a la palabra...
Y el coqueteo de las sombras; que quisieran ser
nombradas.
Tu mirada en un gesto fugaz reconstituye la claridad
de la armonía de las disonancias del mundo.

 

*

En el mundo de los sueños...
Tu cuerpo y tus manos;
azotan un cuervo azorado
y ante la presencia de
ángeles petrificados.
!Por cuánta razón indecible,
promueven tus risas de niña!
Tu mirada astral realiza los
sueños y recrea la fantasía.


Ocio

Oh, Luna...!Esférica penitencia!
Herrumbre en la mirada del hombre.

¡Ojo Atónito! Incierto y mudo.
Cristal derrama lágrimas mías...

Los caminos revueltos enmudecen
bajo un cielo profundo de nácar.

¿Sueña su sueño la enamorada?

Ah, la noche holgazana atenta
sobre las miradas enrojecidas.

¿Vagan los espectros del ensueño?

Suspiran en hálitos nauseabundos
del crepúsculo de los jardines...

!Oh, palabras que sugieren trinos!

¿Es la arboleda, el jardín, la flor,
donde la música se persigna?

Raíces de acordes tenebrosos...

!Ay, silencio andariego y solitario!

!Tu pensamiento esgrima juramentos
en la mirada momentos, de ocio!

!Inmóvil infortunio sobre tus encantos!

Fantasía de los deseos juveniles;
la vigilia en el corazón del sueño.

Espejismos

Es la marea extraño laberinto,
tu cuerpo de arena sonrosada.

La forma natural de lo profundo;
espejismos de una ciudad vacía.

Virgen que observas una lucha cruenta;
tu mirada fulmina la inocencia...

Dos pilares sostienen tu sonrisa.

*

Cae la lluvia
la lluvia cae...
Caeré anclado,
si me nombras.

 

Mal Amor

La lengua a un lado
que da presto al furor;
de morir por si sola,
lengua de mal amor.

Del amor electrizado;
cerco de hediondo paladar
del mismo diablo endechador.

GIRAS

Giras el mundo
por su tamaño...
Un árbol de oro:
Cielo de estaño.
Grises y Rosas;
las vestiduras.
Los eucaliptos,
se deshilachan.
Como fantasmas
sin espamentos...
Gravitas el don;
Címbalo y cielo:
¡Nocturna pía,
desde mis sueños!

*

Nardos y paja
palabra y monedas:
lo mismo da,
una buena cabalgadura.

 

(Escena)

Una niña con una manzana en la cabeza.

La niña:

_!El sueño de una loca se muerde la lengua!
Y en el espejo... Una mirada de pájaro._

_!Amplio valle en el jardín prohibido!_

_Oh, lecho de pétalos sangrientos..._

_Ayer es amarillo y mañana azul._

_!La manzana gira,
entregada a los gusanos!_

_!El sueño de una loca se muerde la lengua!_

_!Ay, de la manzana para la vieja muerte,
vencida y sola, hincada en la sombra!_

_Ay, de sus manos de lodo en el silencio..._

!Toda la ciudad en llamas!

!Fríos embates, ardientes heridas, muerte!

_Esqueletos humedecidos por la lluvia..._

_Ay, sus manos..._

_!Lluvia de espectros para la pequeña muerta!_


Apostasía

La estética es el tormento de los otros



*

Veré nacer el día impensado.

Yo soy si me nombro,
sin fronteras del olvido.

 

Apostasía

Caminos por donde se pierde el juicio.
El estado inmemorial de lo transitado.

 

*

Es escombro la brisa sin ternura
la mansa cueva donde el olvido:

Flacura de la pérdida pendiente,
herida que cuaja en cada verso.

*

El frío deja su mortaja obscura
y amanece el recuerdo desnudo.

El camino regado señala su queja.
Crece el vano en lo secreto del sueño.

 

POEMA FINAL

En la memoria se funden los recuerdos,
una avidez de sombra en mis silencios.

¿Qué amordaza el presente en su verdad,
de ansias álgidas mostrando un vestigio?

Soledad sin límite que la muerte ampara,
una esperanza descubro, en las perdidas.

Un final de noble empeño en lo acabado,
de un poema que nos celebra sin retorno.

M A Z U R

 

ESTRELLA

Bajo tu esmeralda los pueblos del pasado.
En la roja fulgurante está nuestro destino.

Tiéndanse oídos del alba para los muertos.
Y los viajeros anhelantes del tiempo;
mi ternura las reclama en otros cielos.

Soy destino tuyo; el de mi brillante estrella,
donde el mundo anterior a mí se me rebela.

Búsquenme en su sombra para mi desvelo.
Aniden mi sueño que constela nuevos universos.

Para que las palabras vedadas de la lengua;
como clarines resuenen en su estela mordida
por el azur del cielo que circunda mi pecho.


CENIZA DE LOS MUERTOS

Estoy atolondrado de muerte
y de vieja espuma que vierte el mar.
Horadado en lo sublime del sueño
por la locura de estas paredes húmedas.
Ay, mi encierro; suplica la sorna luminosa
de las lámparas y las campanas vertiginosas.
Trance viajero que ataca en el acecho
y desconcierta los motivos de la razón.
Estoy siempre en otra parte
del deber o del hacer.
Ceniza de los muertos arrojados desde un silencio.

MAÑANA

Habrá misterios en la vida toda,
será mío lo profundo del pasado,

los días atiborrados de ilusiones,
en la futilidad del día sin aliento.

Llegará el mañana sin consuelo,
lo incierto bregará en su tumba.

En la espera como único destino;
la forma escandida en la mirada.

Hallaré vida en tristes laberintos,
si me pierdo en un ajuar de rosas.

Hospicio

En lo jardines crepusculares de otoño.
Los camastros sucios en el hospicio.
Anda como un espantajo el recuerdo,
y la sarna entre olores nauseabundos.

Somos vástagos de una muerte lenta.
Lascivia del tiempo que nos recubre.
Entrelazados en la quietud sofocante.
A viva muerte que ven morir a otros.

En encierro repelente nos custodian.
En ir y venir moribundos devenimos,
los entrecejos de locuras mundanas.


Es escombro la brisa sin ternura
la mansa cueva donde el olvido:

Flacura de la pérdida pendiente,
herida que cuaja en cada verso.

*

El frío deja su mortaja obscura
y amanece el recuerdo desnudo.

El camino regado señala su queja.
Crece el vano en lo secreto del sueño.


OBEDIENCIA

La llama infecunda de la obediencia;
busca respiro en el incesante desvelo.

En mi clausura comulgo multitudes.
Con la paciencia obstinada del muro.

POEMA FINAL

En la memoria se funden los recuerdos,
una avidez de sombra en mis silencios.

¿Qué amordaza el presente en su verdad,
de ansias álgidas mostrando un vestigio?

Soledad sin límite que la muerte ampara,
una esperanza descubro, en las perdidas.

Un final de noble empeño en lo acabado,
de un poema que nos celebra sin retorno.

 

Demian Mazur
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