Adolfo M. Vaccaro
LIBERTAD DEL 39 Tiempo de muerte, fluctuación y certeza, Espada que asesta A muñón su ceguera. No existe ambición que el final sostenga, solamente concurrencia develando anticipo de plan sin remedio. Incomprendida elección despojando lógica, ideal, razón o inocencia. Inconcluso desespero. Exactitud que liberta con su vigilia el destierro, legando sombras al polvo, de adiós presente Que sujeto en llanto A otro ser remite igual destino. Sucederá en huesa y epitafio su trascender de valles caídos, y por tramos se hastiará el olvido dónde todo sucumbe en voz de osario. (Sobre un poema de Raúl González Muñón: De pronto entró la libertad – de La muerte en Madrid) LA PLAYA
En el prado superior,
Vívido pedestal
En un violín
Regurgitando
Y el frío viento, |