Apocalipsis blanco
Rugiendo las olas galopaban mar con furia
-cabellos de nubes los jinetes
quebraban el aire como zarpazo felino;
rondel circular de vida y muerte
mis pupilas devoradas
por los corceles alados
y el eco mordedor de las fauces
que aturden el abdomen girando soledades.
Entonces murieron los colores,
las horas no hallaron paradero
y un obenque de vidrioso jade
anudó la tarde ahogada
a este blanco apocalipsis.