Dos mirtos en la calleja,
-cruces de sal persignando umbrales
agujas de pino hilvanando viento.
Un águila implume duele en mi costado;
del otro lado del mundo un cabriolé tirado por lirios
brillosos de azófar danzando notas de dulces gorjeos.
Allá las abejas son trapecistas, no mueren los ángeles
ni hay esqueletos con roeduras.
Dos mirtos en la calleja…
Al otro lado del mundo
(o del espejo)
mi sosía se lo ha llevado todo.