Comenzaré a irme cuando el cielo
-riachuelo azul
llueva bermejas savias fatales en mi boca
y se deshagan por fin las sombras.
Caminaré riscos de agua
-mar fantasma
hasta que el sol y sus velas incendiarias
hayan caído en la red de mis insomnios.
Todas las ciénagas que he bebido
-vientos muertos
se agitarán como miedosas palomas
en la bahía impalpable de mis venas.
Comenzaré a irme cuando ya no escuche
-alba ausente
otro trino en mi ventana que el zureo
del fantasma de mis padres.