Tú te lloras, abril
con tus nubes de cisnes pálidos
marchando como cortejo de recuerdos.
Te sufres cuando el aire tibio
que envuelve tus tardes
anuncia con postigos que ya es noche
y tropiezas en amarga espera umbrosa.
Te dueles sobre los madrigales
que sangran en secreto.
Te hieres al viajar a la deriva
entre otoños y pascuas que te ahuyentan.
Tú te lloras, abril
en terraplenes que rellenas
con crujientes hojas de arboledas amarillas,
y yo no puedo consolarte
pues a la vera de tus horas he nacido.