Detrás de las lomas,
circundantes al valle,
se divisa la estepa solitaria y monótona,
una alfombra de montes, enanos
se extiende mas allá de mis ojos.
Fue tierra del indio, tehuelche bravío,
de erguida figura,
de piel curtida,
de ojos oscuros,
de mirar profundo.
Fuiste al que llamaron indio,
Y eras solo el habitante de esta tierra,
La muy ventosa y soleada.
Patagónia nuestra.
Y fueron muchos los que te maltrataron,
y pocos los que te cuidaron,
con palabras mudas peleaste,
contra aquel que vino a hacerse la América.
Pero fueron pocos los que vinieron
A ser tu hermano, tu amigo,
A dejarte armar tu toldo
Ahí cerquita en su pueblo.
Y fue Francisco, aquel cacique,
que le enseño a mis abuelos
la caza del guanaco la boleada del chulengo.
Y fueron mis abuelas,
las que amasaron el pan,
para compartirlo contigo.
Y los años pasaron,
y vos no dejaste de ser nuestro amigo,
Pero quedamos tan pocos,
vos con tu Camaruco
y yo con mi Eisteddfod,
nuestros abuelos partieron,
y solo nos dejaron,
el orgullo heredado,
vos .... tu sangre tehuelche
yo mi sangre galesa.
DIANA EVANS
09/11/2005 |