Me apetecía andar por tu espacio preferido,
Y según miraba la belleza que plasmaste,
Dejó de sangrar mi corazón herido,
Deteniéndome en cada flor que tu plantaste.
Sí...., ahí estabas, Maite dulce y querida
En cada flor, y en mi sentir de la nostalgia
Pusiste amor en mi corazón de ira,
Ya que me calmaste en la distancia

Y seguí recorriendo el entorno que tu amabas,
Y te sentí cercana, ya que la paz, se aferró a mi alma,
Y besé cada flor que tu mimabas,
Pues tu eras quien morabas en ellas y con calma.

Sabía que en el entorno de las flores nos mirabas
Que estabas en nosotros, rodeada
Con el amor eterno, sin palabras
Y cada vez te sentía más cercana

Sentía en mi ser que tu me hablabas
Que a tu marido, y a tus hijos les querías
Que a tus seres queridos les cercabas
Que nos cuidabas y siempre protegías

Cuanto más me paraba ante tus flores
Más sensación de quietud me recogía,
Más cerca te sentía envolviendo a tus amores,
Tu presencia tan profunda cada día.

Y seguí en silencio acompañado,
Por ti, recorriendo tu sendero,
Con el cristal de mis gafas empañado,
Porque sabías y sabes que te quiero.

Luego quisiste que mirara despacito, inerte,
Contemplar, tus seres amados más cercanos,
Y me pediste que los cuidara hasta mi muerte,
Porque en ellos estabas tu y tus manos.

Después te alejaste de mí, como un suspiro
Y me dejaste el corazón tan reposado....
Que arrancaste de él, mil hojas de ira, retenido,
Dejando tu amor en el espacio apaciguado.

Luego me fui y besé a Avelino, Darío y a Cecilia
A tus padres a Almudena y a tu foto,
Porque sabía que besando a tu familia
Te estaba besando a ti, como devoto.

Disolver la mente en ti, pausadamente
Es la dicha que acerca a la felicidad, si te sentimos
Tus flores crecerán eternamente
Como el amor y el cariño, que a díario te vivimos.
A mi cuñadita Maite, dulce ojitos azules. Y a los seres que amaste quieren y te querrán: Avelino, Darío y Cecilia. Guillermo y Elisa. Almudena y Carlos.
Cuida y reza por nosotros Mayte querida. |