Cuanto te echo de menos, amada mía…
dolor de añoranza en mí, de tu pureza,
aunque... en mi silencio, el amarte es una vía
en la estación de tu regreso, con tristeza.
Se inunda mi alma de recuerdos, en sí purificados
mezclada algún momento de soledad medio aturdido
pero sé que volverás como velos desgarrados
para hacer de nuevo en mi corazón, tu nido.
Quiero aprovechar, el verde que has plasmado
quiero inundarme, de tu conversión en ríos
quiero sentirme inmerso, dulcemente enamorado
y recorrer al viento, de la tierra tus vacíos.
Yo se que volverás, amada mía
déjame sentir los árboles, su esplendor, y su belleza
déjame vivir su adormecer, la caída de las hojas de su vida
que sirvan de lecho, a tu regreso intemporal en mi tristeza.
Aunque se que no te vas, sino que dejas,
tu savia recorriendo las veredas,
la tierra, de millares florecida,
los árboles de verde revestidos,
la bella locura de Blankita
la mecha en primavera ya encendida.
Y aun así, no comprendo... mi tristeza,
Acaso..... sea lo blanco de tus prendas,
los velos que al viento me acarician
quizá....... este lleno de ceguera
y no vea los regalos que me dejas
mientras espero ansioso, ya tu vuelta.
No lo se........ no se explicarlo....
y aun así, no comprendo.....mi tristeza.
Dedicada a mi querido amigo Juanjo.
Nayarik. |