Ángel Rafael Nungaray
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ESCALAR EL VÉRTIGO
3 en los delirios de los enfermos y las dolencias son reducidas a sueños que marginan la premura terrible de la ciudad y se precipitan sobre pasillos lejanos Han de quedarse quietos los instantes de la lucidez como el sonido del sol en el vértigo de la tierra porque prefiguran espejismos en la volición de los desamparados Como antiguas campanas cuyo crepitar herrumbroso no se olvida cuyo significado atesora la humedad de las ruinas y el efecto de la ceniza sobre la memoria Se acerca el sueño para cubrir los agitados sentidos de la desolación Los pacientes se han alejado y el horizonte con su permanencia borra la blancura instantánea de sus pasos La luz se limita al hilo de plata que sostiene a un silencio plúmbeo.
4 La soledad es una terraza donde crecen los vestigios invisibles de lunas futuras y los derrocamientos de ángeles dispersos en las ruinas de la ausencia
Sabrán los enfermos que en los síntomas inmóviles la soledad hunde sus cuchillos oscuros? Sabrán de las barricadas que ella construye con el acero terrible de la indiferencia?
Estar enfermo es encontrar el centro inicial del abandono
Estar enfermo es defender la soledad
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La blancura de esa ausencia es paz en las raíces fructificación de los esquemas del abandono
Cesa el organismo como un cauce saturado como la lejanía en las entrañas de estrellas próximas
Cesa lo corpóreo de la palabra en el flujo imperceptible de Dios
Cesa el cauce cesa dios como la maduración en la fertilidad de los desiertos Cunden las raíces en la transparencia hasta donde la cima del fruto no alcanza
6 del inerte signo El signo vaciando los cantos de la cristalina presencia en los cercanos lindes
Alba limitada en la penumbra de un dios que escala el seno apacible de la caída
Alba del canto Dios y sus lindes En el remanso infranqueable está el cristal de la presencia
7 en la materia viva que sustenta la claridad
Libre desde las raíces como el signo del abismo Soy el vértigo del agua
Hay rasgos que no perdonan Sitios que la sangre calcina Y un albergue donde madura el abandono
Soporto el resplandor como un síntoma de la enfermedad He caído con el peso del perdón en el centro del aire me sobra el refugio es vasto el origen
Una rivera circunda los espejismos
Es transparente la noche
El cuerpo del despertar se aleja
8 son criaturas que surgen del agua áurea
Escalo el vértigo de la certidumbre en los pasos del paisaje he rebasado al día el cuerpo es limitado
El ser se mueve con la rapidez de la calcinación
Desperté en los altares a las ruinas furtivas del presente Los espejismos de la velocidad circundad la luz
No tengo otra certeza que la edificada por lo divino en el eje de la memoria Reservo la virtud del precipicio en el espíritu
9 en el horno de la misericordia La enfermedad es una defensa del cuerpo el abismo de la gracia
Cesa el dolor en la sed como un sentido primordial de la carne
Los dolientes caminan en círculos hasta desaparecer y regresan como sombras blancas que ha lavado el fulgor de la Presencia
Es el instante en que Dios es la carne del doliente
10 El ser fructifica sus esquemas el espíritu habita en el germen de la llama Nacer(se) fuego El fulgor es el sentido interno de Dios la opacidad el sentido externo
Dios adolece de Dios en su cercanía con el hombre Dios se ciega de Dios se ciega del hombre se ciega del cristal que emana
Su ausencia se desplaza como el ave de la pavesa en el fuego de la materia el ser permanece alrededor de esa refulgencia
Cuando Dios madura en el hombre éste cae en el incendio En la lejanía el hombre se reconoce fuego en su proximidad con la unidad
Ángel Rafael Nungaray |
Nombre: Ángel Rafael Nungaray Domicilio: Alejandro Arango Ficha curricular Ángel Rafael Nungaray ( Yahualica, Jalisco, México, 1968). |